Estaba recién llegado de Alemania, con todos sus ahorros en mano y los nervios acompañándole en cada paso. Recordaba lo que había odiado a sus profesores en la primaria, y no quería ser uno de aquellos profesores a los que todos los alumnos desean tirarles hortalizas, mucho menos en aquel sitio, donde iba a pasar la siguiente temporada. Estaba desconcertado, caminaba medio ciego sin saber a dónde tirar, y cuando creía que iba a tener que consultar con un mapa, una silueta se hizo visible entre las paredes rocosas. Se acercó, con paso firme y la mirada clavada en aquella persona que, supuso le ayudaría a encontrar dónde hospedarse. ‘’¿Hola? Seguro que llevas aquí más tiempo que yo… ¿Podrías ayudarme?’’ murmuró, avergonzado, notando aquel rubor en sus mejillas.
La rubia iba distraída mirando su celular, llevaba horas buscando un archivo en las carpetas de aquel aparato “¿En que momento descargue tantas imagenes de gatitos?” susurro mas para si misma. Una voz la saco de sus pensamientos gatunescos “Eh, bueno si, llevo algún tiempo aquí” comento con una sonrisa “¿En que puedo ayudarte?”










