“Muchas personas se dejan llevar por las cosas materiales, una pena que lo hagan desde tan jóvenes” asintió un par de veces. Su familia siempre le había enseñado que las cosas de más valor, y las más importantes, muchas veces eran aquellas que no podías tocar. Meneó la cabeza de lado a lado, ciertamente los ricos parecen hacer uso y abuso de esas cosas. Si no, ¿por qué tantos famosos recaen en las drogas? Porque lo tienen todo pero siempre algo les falta, algo que parece ser llenado por aquellas substancias. “No podrías haberlo expresado mejor. Es imposible sostener la arena, al igual que la juventud. En algún momento hay que dejarla ir o se escapa” concordó con la mayor. “O tal vez simplemente deberían aceptar el hecho de que no siempre van a poder depender de alguien para obtener tales recursos. Pero claro que muy pocos harían caso así que tu idea me parece justa, si” comentó el final con algo de gracia al mismo tiempo que fruncía el ceño y asentía un par de veces. “El motivarles a aplicar para una beca podría funcionar como buen ejemplo, mostrarles que trabajando duro se puede llegar a donde quieres. Además hoy en día existen becas para todos los gustos: deporte, arte, ciencias, la lista sería infinita” En cuanto a él, aquel era su plan si bien todavía no tenía completamente decidido que quería estudiar y a pesar de contar con el dinero suficiente. Pero sabía que el conseguir una beca sería una satisfacción personal, y se sentiría feliz de sí mismo además de orgulloso, claro. Una ligera risa se escapó de su boca al escucharle nombrar los duendes borrachos, pero ciertamente así era como muchos percibían los irlandeses. “Es como si los Estados Unidos hubieran adoptado completamente aquella fecha, no me sorprendería si las futuras generaciones piensan que es una fecha estadounidense y no mexicana” arqueo ambas cejas, claro que eso sería una abominación pero parecía que hacia allí se dirigían. “16 de mayo de 1810, supongo que se aprende algo nuevo todos los días” apretó los labios entre si y luego chasqueo la lengua. Le gustaba aprender la historia de otros países, y claro que ahora que tenía aquella fecha en mente no dudaría en buscar información al respecto. “Aunque hemos de admitir que hay programas que si educan y se molestan por verificar sus datos y las cosas que dicen” agregó. “Bueno entiendo por qué no estás de acuerdo. En cuanto a mí me resta, perderé probablemente mi tiempo viendo aunque sea un capitulo. Pero será divertido ver cuantos errores pueden hacer en menos de una hora ¿no?” arqueo una ceja. “Exactamente a eso me refiero. En cierta parte lo encuentro algo malo, pues muchos terminan pretendiendo ser algo que no son para agradarle a alguien más. Pero por otro lado creo que no dejar escapar todo sobre ti ante la primera interacción con alguien es algo importante. A veces ocultamos cosas terribles o aterradoras, que no creo que alguien más esté dispuesto a oír o aceptar al momento de conocer a otro individuo” empezó a divagar. Pero tal vez estaba buscando en llegar a un punto concreto: estaban aquellas cosas que ocultábamos de nosotros mismos hasta el punto de ignorarlas y ocultarlas de los demás. En sus labios se asomó una sonrisa y asintió un par de veces “Cuando quieras” respondió, pues sabía que con ella no perdería el tiempo. Que realmente sería escuchado y, tal vez, obtendría una respuesta la cual desataría un importante debate. “Parece ser como una ley de la vida, o alguna de ellas verdades generales que todos parecemos aceptar sin si quiera cuestionar. Y por supuesto que la perfección es un concepto bastante subjetivo, por ende muy difícil de medir” explicó, acompañando de algunos movimientos de manos ( cosa que solía pasarle a la hora de meterse en algún tema: parecía no controlar sus manos ) “Oh gracias al cielo, creí que ibas a denunciarme con él sin razón alguna” se llevó una mano al pecho y dejó escapar un pesado suspiro, exagerando la situación. “No digo que sus películas son malas pero hemos visto tantas veces ese plot que ya no me encuentro sorprendido” aclaro. “Tenemos muchas cosas de las cuales estar orgulloso, sí” sonrió ampliamente. Tenía que confesar que la cultura japonesa le apasionaba, no simplemente por haber crecido en ella sino por la infinidad de cosas con las cuales contaba. Las leyendas, la mitología, el arte, y demás. Arrugó ligeramente el ceño cuando empezó a relatar su pequeña anécdota, aunque claro que a él le había ocurrido muchas veces: empezar buscando algo y terminando en otra cosa nada que ver, como si fuera por arte de magia u obra del destino. “Es una gran obra, y ciertamente un trabajo admirable. ¡Además! Es una de las imágenes más conocidas en el mundo. Ciertamente tuvo mucha paciencia a la hora de realizar aquello, pero creo que estaba muy apasionado. Digo, si haces algo con dedicación y admiración casi no te das cuenta del trabajo duro. No hasta que terminas y das un paso hacia atrás para observarle.” Ahí es cuando dices ‘wow, ¿es que yo hice eso?’ y te sorprendes por ti mismo. “Me siento alagado de que parezca gustarte nuestra cultura” sinceró, permitiéndose reír. “Te recomiendo empezar por el Viaje de Chihiro, creo que es una película que te deja pensando demasiado. La vi cuando tenía siete años, y luego cuando cumplí los dieciséis. No me había dado cuenta de la cantidad de cosas que pase por alto y parecían ser muy importantes o tenían un mensaje detrás.” Compartió con la contraria, recordando casi a la perfección aquellos dos momentos. No le había dado demasiada importancia a la película la primera vez, pero la segunda parecía que descubría una cosa nueva en cada escena. “Bueno, sigo diciendo que no está nada mal. Además es un bosquejo, ¿cuánto te tardaste? Seguramente con más tiempo lograrías algo mejor” alentó. Claramente no había logrado captar pequeños detalles, pero se justificaba por el hecho de que el mismo no estaba posando y ella tampoco estaba lo suficientemente cerca como para verlos. “¿Hay un video de eso y jamás me he enterado?” parpadeo un par de veces perplejo. “Lo veré apenas pueda” aseguró. No pudo ocultar aquella emoción dispersa en su cuerpo al oírle pronunciar ‘que maravillosa es la ciencia’. ¡Claro que era maravillosa! Era asombrosa, pero muy pocas personas lo veían de ese modo. “Si, es maravillosa” concordó, suspirando y asintiendo al mismo tiempo. Él siempre decía que la ciencia era y siempre sería su primer amor. Acompaño las risas ajenas al oírle, increíble que una pequeña foto en internet lograra tal controversia y, como podía ver, causara tales efectos en las personas. “Me pregunto cómo lo verán realmente los daltónicos” se cuestionó de repente en voz alta. “Yo lo vi azul y negro” contradijo encogiéndose de hombros “Además, confirmaron que aquel era su color original.” Defendió casi hasta con gracia. Era como regresar al 2015 nuevamente, donde en todos lados solo se charlaba del famoso vestido. “Eso también” concordó y luego indagó el rostro contrario rebuscando por alguna otra notoria diferencia. Un pequeño silencio reino en cuanto aquello se llevaba a cabo, el escaneando el rostro ajeno y ella observando sus claros. Como si ambos habrían firmado un pacto silencioso que les permitía investigarse. “No quiero sonar cliché, pero dicen que las cosas pasan por una razón. Tal vez el mundo no quería que nos conociéramos hasta el día de la fecha, quien sabe” contestó, torciendo sus labios en una mueca al mismo tiempo que arqueaba ambas cejas. “Hum, me gustaría juzgar aquello por mí mismo” Tenía aquella necesidad de comprobar las cosas por sí mismo, para que no le engañaran o no pareciera un ingenuo que creía a todo. Además de, claro, saciar su curiosidad. “Hay demasiado que no sabemos. Si lo supiéramos todo estaríamos mucho más evolucionados de lo que estamos.” Hay una infinidad de preguntas sin respuestas, era absurdo creer que los humanos lo saben todo. “No, no. Claro que no. Solo, me gustaría que no fueran tan groseros a la hora de decirme que no les interesa lo que digo. Ya sabes que no bostecen en medio de mis explicaciones u observen su móvil.” Apenas se encogió de hombros. Sabía que sonaba aburrido muchas veces, y él no se ofendía si, con las palabras correctas, le informaban que no estaban interesados en lo que decía. “Ese es un punto muy importante. Tal vez se deberían dejar de criar a los hijos con esas visiones. Tienes razón que aquello se ve reflejado en el futuro, a pesar de ser críos interiorizan aquello inconscientemente. Como cuando se les dice a los niños que el color rosa es solo de mujeres, ¿Cuántos jóvenes ves hoy en día que se atrevan a usar tal color? Exacto, una minoría” comparó al igual que ella, pero claro que su idea era algo menor. Aquello que ella había resaltado era mucho más alarmante. “Lo cual claro eso desemboca en burlas para aquel muchacho que quiera usar una camiseta rosada” agregó. “Aunque sea no cuentan historias vergonzosas de tu infancia” remarco rodando los ojos, siendo aquella la situación para él. Su madre relatando a boca abierta tonterías que había realizado de niño. Como aquella vez que se ató una sábana al cuello y corrió por toda la casa pretendiendo ser un superhéroe, hasta que se tropezó con la misma y se cayó de cara. O como esa vez que estaba obstinado con hacer el globo de chicle más grande del mundo, entonces se vio capaz de masticar casi quince chicles al mismo tiempo y, a la hora de realizar tal globo, este estalló y tuvo que cortarse el cabello pues el chicle no se despegaba del mismo. Tonterías que preferiría olvidar. Comprendía a que se refería, pues él había estado en la misma situación. A pesar de que ahora no tenía contacto alguno con las personas de allí, todavía las sentía cerca de su corazón. Parecía que cada una de ellas le había enseñado algo esencial para su vida. “Claro, seis años de vida es una parte importante. Seguro todavía tienes algún que otro recuerdo” asintió. Luego su boca se abrió con sorpresa ante la siguiente confesión. “¿En treinta segundos? ¡No puede ser! Tengo que ver eso.” Una vez más, quería confirmarlo con sus propios ojos. “Se cuidaban los unos a los otros” agregó, sintiéndose familiarizado con aquel sentimiento que ella parecía querer expresar. “Bueno después de todo ellos te escogieron, claro que querían que te sintieras a gusto en sus manos. Me parece que las personas que escogen la adopción, dejando de el por qué ya sea por problemas biológicos o personales, tienen un gran corazón y mucha valentía” Había que aceptar que en cierto punto el niño se iba a convertir en adulto y comenzaría a cuestionar muchas cosas, y entonces se tendría que estar preparado para responder a todas sus preguntas además de poder hacer frente a cualquiera de sus reacciones. “A mí me gusta creer que la vida tiene un curso a seguir, que si bien hay eventos que pueden desestabilizarla de una forma u otra siempre encuentra el camino hacia lo que está destinada. Algo así como un río, el cual tiene un curso constante. Y tú sabes dónde comienza pero no sabes hacia dónde va, y no lo sabrás a no ser que lo sigas.” Expresó. “Quien sabe, tal vez aquella cualidad tuya se desarrolle con el tiempo y vuelva a aparecer” se encogió ligeramente de hombros una vez más. “Es como si tu versión de niña hubiera predicho quien serías, que miedo” frunció levemente el ceño antes de reír. “No, jamás lo he buscado. Pero sería algo interesante, no dudes en que lo voy a hacer” aseguró. “Gracias por pensar de ese modo. Es lo que muchos no comprenden, por más de que no comparta los rasgos fui criado allí, me siento apegado al país y también a su cultura.” ¿Cuántas veces había tenido que explicar aquello? Trillones. Después de todo, es lo que conocía. No tenía idea cuales eran sus raíces originales, así que era más que justo que se sintiera japonés. Mordió el interior de su mejilla al escucharle, al parecer ella si sabía un poquito de su historia. ¿Tendría entonces alguna idea de cómo se verían sus progenitores? Porque ciertamente aquella era una gran duda del rubio: ¿Cómo serían sus padres? ¿Tendrían muchas similitudes físicas con él? “Pero nunca se podrá eliminar el sentimiento” comentó. “Digo, de alguna forma estas vinculada a ella y lo sabes.” Empezó a aclarar. “Aunque no sé hasta qué punto es bueno saberlo” se cuestionó a sí mismo, y subió una mano a su nuca para rascar la misma. “Oh, lo sé. Pero eso ha de ser extraño. Imagínate, vives toda tu vida siendo conocido con un nombre y, de repente, quieres que te conozcan por otro. No lo sé, lo siento como si te convirtieras en una persona completamente nueva o como si portaras una de aquellas cartas de identidad falsas.” Arrugo levemente la nariz. “¡No estoy diciendo que estoy en contra! Simplemente, decía..”