La Vitamina C en tu piel.
La vitamina C se ha convertido en el súper ingrediente de la cosmética, especialmente la antiedad, por su potente poder anti-flacidez y alisador. Todo el mundo ahora la busca como si fuera el oro de Moscú. La razón: su participación fundamental en el proceso de regeneración de colágeno. Tomándola por vía oral tiene limitadas posibilidades de llegar tan directa y fuertemente a la piel, así que los sérums, cremas y ampollas con vitamina C se han convertido en los best-sellers, especialmente de farmacias y parafarmacias.
“La vitamina C es un poderoso antioxidante que previene el daño en el ADN de las células, siempre expuestas a los radicales libre y a la radiación solar. También combate el envejecimiento cutáneo, ya que aumenta la síntesis de colágeno, una proteína muy abundante en la piel que disminuye con los años”, explica Raquel González, Training Manager de Perricone MD.
Además, “es un poderoso blanqueador no irritante que al mismo tiempo que reduce las líneas finas y las arrugas, minimiza el enrojecimiento y restaura la flexibilidad de la piel”, añade.
Y es que además de alisar la piel y ayudar a formar colágeno con el que combatir las arrugas, la vitamina C aporta una increíble luminosidad.
La vitamina C estabilizada, el adjetivo fundamental para que una vez aplicado por vía tópica, cumpla su función sin oxidarse rápidamente.
Acompaña siempre tu tratamiento de vitamina C con un fotoprotector alto para evitar que la acción de la radiación solar la oxide.
Con información de Elle.com
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