un golpe certero del bate de madera contra el buzón bastó para que este se abollara. ahí se encontraba, en la entrada de la casa de su padre destruyendo con enojo la caja de metal, el nudo en su garganta causándole incomodidad y falta de aire. cuando notó una silueta acercarse no detuvo los golpes hasta que la otra persona estuvo lo suficientemente cerca. — ¿qué? — casi escupió, con enojo, la respiración agitada y elevando la mirada para ver a la persona parada cerca suyo. — ¿nunca has oído de la terapia de destrucción? / @atrapadosstarters












