itscharlvine
“Oh.” Una pequeña ‘o’ se forma en sus labios al escuchar las palabras de la castaña, frunce el ceño apenas, admirando en silencio las facciones de la joven y tras un par de segundos, regresando su atención a su pintura. Si, tal vez algo salió mal… Tal vez no difuminó bien los colores de las tonalidades del cielo, puede mirar un par de imperfecciones que desenfocaban toda la esencia de la obra. Parpadeó atónita y giró el rostro en dirección a su compañera, relajando la expresión, rió por lo bajo. “Eh, no… ¿En serio lo crees? Siempre suelo encontrarle peros a las cosas, lo siento.” Murmuró apenada. Con el índice trató de difuminar un poco la pintura donde creía que se había pasado un poco y sonrió más animada. “Claro, para el próximo consideraré meterte en el. Aunque los rostros no son mi fuerte.”
Sus olivas se quedan fijas en el trabajo ajeno, uh, lo que daría ella por tener aunque fuese una pizca de sentido artístico, pero distaba infinidades de aquello y, en realidad, era bastante mala para siquiera tener un ojo crítico. Su forma de admirar el arte se limitaba a las maravillas naturales que le rodeaban y a ver el lado noble de toda situación, o casi toda. Su ceño se frunce cuando la rubia cereza comienza a difuminar sus trazos, un chasqueo con su lengua y un par de negaciones con la cabeza. “Cherry, eres terriblemente talentosa. Y digo terriblemente porque seguramente causas muchas envidias con lo bonito que pintas. No necesitas que nadie cuestione tu trabajo, por lo menos no un montón de campistas que apenas podemos hacer monitos de palitos.” Y bueno, ahí era donde se concentraban sus dotes naturales: era una oradora natural. Quizás eso compensaba sus desaciertos artísticos. “Ay, seguro te quedan geniales y eres modesta.” No lo duda, en todo caso. “Como sea, vayamos a poner esta preciosura a salvo y después seremos tú, yo, media botella de tequila, el lago y una radio, ni deberías pensarlo.” Le guiña un ojo, sus facciones se adornan de aires divertidos.











