Se suponía que las maletas ya se encontraban en su habitación antes de que ella llegara. ¿Cómo? Los ayudantes trabajaban a la velocidad del rayo por lo que había podido ver. Había obtenido un plano del enorme palacio; era sorprendentemente específico y detallado. Todas las salas y habitaciones estaban dibujadas en el en simples líneas finas. Para sus suerte, consiguió que un trabajador le facilitara algunos nombres de los que participaban el reality, acompañado de una pequeña explicación algo torpe de a quién le pertenecía cada habitación. Así fue como consiguió adivinar en qué habitación se hospedaba su hermano. Ya lo tenía decidido incluso antes de llegar. Iría primero a verle, porque al fin y al cabo una de las razones por las que había aceptado participar era para poder verle. Una vez estuvo delante de la puerta reluciente y marrón de la habitación, pegó unos cuantos golpes con el puño para llamar, esperando que su hermano se encontrara allí. –Henry, soy yo –dijo aún al otro lado de la puerta mientras se mordía el labio inconscientemente.