16 ; TRES DÍAS SON SUFICIENTES PARA DESCOMPONER UN SECRETO, Y HACERLO OLER A CULPA.
El lago que se encuentra frente a ellos no refleja absolutamente nada. Como sí fuese consciente de que no hay merecimiento en confesión que pudiese brindarles.
La invitación llegó únicamente con un boleto en bus y el itinerario. Una coordenada y una vaga instrucción ( “llevar abrigo y ropa cálida” ) además de que viene con el eco de una ausencia que nadie sabe todavía cómo nombrar. Aura Pizarro está muerta. Los únicos qué saben cómo son los ahora infamemente llamados ‘Los seis de Edimburgo’, fuera de esto nadie sabe quienes, pero se rumorea el por qué.
Todos han decidido viajar, quizá por curiosidad, por miedo, por culpa.
El hotel qué les recibe no es una mansión, pero se parece. El lodge Loch Tulla, custodiado por árboles agrietados por el viento y la humedad constante se irgue como una figura espectral: mármol en la entrada, chimeneas viejas siempre calientes por el staff que se compone de siete figuras misteriosas, una biblioteca qué pareciese no se ha usado desde los años sesenta y una hilera de habitaciones que pareciese se comparten con los fantasmas de quienes han pecado ahí mismo. No hay señal, no hay cobertura, no hay manera de escapar sin un auto y tres días secos de carretera.
Se suponía que sería una escapada. Un retiro. Una excusa para dejar atrás los desgarradores gritos y los miedos, pero también los rumores, los ojos de los líderes de ambos círculos que parecieran siempre jugar un juego de ajedrez con ellos de peones.
Pero no puedes dejar algo atrás que todavía camina dentro tuyo.
En el primer día no hay mención alguna de su nombre.
Aura. Pizarro. Aura Pizarro.
Ni siquiera se atreven a decirlo en voz baja.
Pero sus gestos se encuentran plagando el lugar. Habitación asignada a ella y compañera de habitación se mantiene intacta, ha decidido dormir en otro sitio, nadie se atreve a embrujarse con su mero llamado.
Esa noche trae consigo lluvia. Una lluvia violenta, de esa clase que se siente más bien retributiva, ansiosa de un castigo que no conoce a su receptor. La lluvia cala en los huesos, empapa la memoria. La carretera está anegada, nadie regresará por ellos.
La tensión se enrosca en los pasillos como sí fuese una cuerda que se va tensando cada vez más, durante la cena cargada de secretos alguien se atreve a dar una afirmación peligrosa.
‘Sí Aura sabía quién fue el culpable, este mismo está entre nosotros.’
No hay calma después de este dicho. Nadie se atreve a mirarse de la misma forma. Durante la noche hay vino. Hay cortesía. Hay fuego. Pero lo que arde no es la leña. Lo que arde es la sospecha.
Hay una carta que se niegan a compartir. Un audio que se envió sin remitente. Un gesto que Aura hizo antes de morir que ahora todos recuerdan diferente.
Y esa certeza incompleta de que lo que ella sabía aún no ha sido revelado del todo.
Porque si lo hubiese sido, alguien más estaría muerto.
Por las noches, el lodge se convierte en un teatro sin espectadores. Se mueven entre habitaciones que crujen, se cruzan en pasillos como si no se conocieran del todo. A veces hablan. De libros. De política. De las teorías más recientes sobre la caída de los Melbourne. Nadie menciona a Aura, pero todos la reconstruyen en cada pausa, en cada vaso servido, en cada sombra que cruza el suelo del salón.
Nadie se ha ido. Nadie ha llorado. Nadie ha dicho lo que todos están pensando:
que el encierro no es una coincidencia. Que esto no es una pausa.
Es una antesala.
Y el lodge, con sus vigas torcidas y su paisaje sin horizonte, parece saberlo.
DATOS DE IMPORTANCIA:
setting: loch tulla y sus alrededores.
fecha: dos días después de la fiesta de las fieras / la muerte de aura pizarro.
código de vestimenta: ropa para climas fríos, abrigadora.
INFORMACIÓN OOC:











