anteojos son removidos de su rostro, mirada se aparta de las letras del cuaderno, de su propia caligrafía que inundaba las páginas, realización de un ensayo que marchaba a la perfección. aún así, el lugar no era el ideal para continuar escribiendo, necesitaba paz y una taza de café; además, podía jurar que llevaba horas. “maida, ya sal de ahí. ¿o acaso necesitas que entre a ayudarte, huh?” no comprendía cómo escoger una prenda podía llevar tanto tiempo, atención viaja hacia el cambiador, detrás del cual se encontraba la rubia, mientras ella aguardaba en uno de los pequeños sofás. al guardar el cuaderno en su mochila, se pone de pie y se acerca a la puerta, donde se propone golpear dos veces, nudillo impactan contra el material. “además seguro te ves perfecta, ¿puedo ver?” no lo dudaba, nada que la rubia decidiese utilizar, podría verse mal en su figura. — @maidabourne.