who am i?
Las luces que brillaban bajo su persona se fueron apagando una por una y la sonrisa que antes su boca mostraba se mostraba menos forzada que antes cuando estaba actuando delante de ese gran teatro con miles de personas yendo a ver el musical en el que actuaba, Kim Jungeun era una novata "promesa" que apenas había empezado hace 5 meses atrás a lucirse encima de uno de los mayores escenarios de Corea del Sur y los papeles que había hecho apenas eran pocos, pero la joven de 19 años sabía que lo único que podría hacer era trabajar duro.
Porque para eso vivía, para cantar, bailar y actuar en frente de millones de personas; trabajaba duro cada vez que un papel le era llevado a su agencia y se esforzaba por actuar bien, por repasar el guión varias veces y decir sus líneas bien para hacer orgullosa a las personas que la apoyaban todos los días.
Pero a pesar de su faceta de siempre mostrar lo mejor de sí, de mostrar sus miles de caras en frente de un escenario demostrando su capacidad de adaptarse al rol que le era asignado, fuera de esté la definían como una pequeña bolita de felicidad porque si ya se sentía completa haciendo lo que le gustaba, le encantaba más produciendo emociones positivas en las personas aunque sea un poco; aunque también entendía los sucesos de la vida y que no ha todos les podía caer bien porque de alguna rara forma, Kim era madura a pesar de no aparentarlo en los camerinos.
Tenía 19 años, y Jungeun sabía que en la vida le esperaba más cosas, ya sean buenas o malas porque la vida era aterradora pero divertida montaña rusa y no iba a dejar que aquello le sea un obstáculo, aún tenía más que vivir en el largo camino de su juventud y próximamente adultez; y por eso sabía que tendría que esforzarse para cumplir el verdadero propósito de cada meta que se había puesto durante aquellos 5 meses de trabajo, el cual era ser reconocida como una de las mejores actrices de musicales.
La obra ya había terminado y los actores, tantos principales como secundarios se despedían del público que los veía con una reverencia de 45 grados mientras escuchaban los sonoros aplausos de la audiencia que los veía mientras el escenario se volvía oscuro, desapareciendo la luz que iluminaba cada persona que estaba encima del escenario.
— ¡Jungeun-ah! Vamos a comer kimchi para celebrar, ¿vienes? —
Ahora estaba en los camerinos y asintió a la voz de su compañera justo quitándose el maquillaje que tenía puesto, una vez con el maquillaje deshecho y con ropa normal, se dió una mirada al espejo y Jungeun no pudo evitar sonreír y pensar que estaba satisfecha con su vida y el camino que había elegido.













