𝗠𝗢𝗠 (close)
Las escaleras estaban debajo de su mirada castaña y a solo unos pasos de poder bajarlas, sus pequeños pies estaban montados en unos grandes tacones que obviamente no eran de su talla para la edad que tenía, levantó una de sus piernas para dar un paso hasta que sintió a alguien agarrarla por la muñeca y alejarla de lo que podría haber sido un grave golpe en ese entonces.
“¡Kim Jung Eun!”
Y allí estaba, aquella voz que conocía bastante bien para el gusto de la pequeña de cinco años cuyo nombre completo había sido llamado lo que significaba un regaño, sus labios formaban un pequeño mohín y sus cejas se fruncían en un notable disgusto porque su travesura había sido descubierta por su adorada madre, su muñeca fue jalada y su cuerpo siguió a su mamá hacía lo que parecía ser el baño. Una vez allí dentro, un pañuelo mojado estaba a los segundos estrujando con suavidad la cara de Jung Eun, quitandole el maquillaje que con tanto esmero se había hecho.
“¿Se podría saber qué es lo que se te ocurre por la cabeza?”
Su dura pero preocupada voz salió de la matriarca de la familia mientras el húmedo paño aún seguía pasando por las facciones de Jung Eun a pesar de que la pequeña ya no tenía ningún maquillaje puesto, y quizás su mamá lo seguía haciendo porque se había puesto a llorar porque la infante era demasiado inocente así que el cargo de consciencia y el tono de voz que había empleado su madre no tardaron en hacer lo suyo en los sentimientos de la menor de la familia.
“Y-yo quería s-sentirme tan b-bonita como E-eun Hye e-eonnie.”
Jung Eun no había podido evitar hipar en cada palabra que pronunciaba, sus lágrimas intentaban caer y pero el pañuelo las retenía con unos toques suaves y una mirada que se transformó en comprensiva cuando la mamá de los Kim supo la verdadera razón debajo de la locura que intentaba cometer Jung Eun.
“A ver, Jung Eun, ¿las flores son bonitas?” La mencionada asintió ante la pregunta de su madre. “¿Y las puestas de sol?” Y por segunda vez, la contraria asintió. “Pero ellas no se parecen en nada, ¿cierto?” La pequeña, ya un poco confundida y con sus lágrimas casi nulas, volvió a asentir. “Sólo porque tu no te pareces a alguien que piensas que es atractiva no quiere decir que tú no lo seas. Las flores son bonitas, al igual que las hermosas puestas del sol que tanto te gusta ver pero ellas no tienen una pizca de ser similares, ambas cosas son bonitas de la forma en las que son.”
Y al terminar de hablar, su madre le toco la nariz con una sonrisa que rápidamente contagió a una Jung Eun de 5 años y que, en la actualidad, lo sigue haciendo cada vez que lo recuerda.












