Se supone que soy la de corazón de piedra que nunca llora. Ese personaje he creado desde niña y esa máscara debo de seguir portando.
Pero las lágrimas se acumulan en mi garganta y mi pecho, ¿cuánto más soportaré?, se me empieza a quebrar la voz en ciertas ocasiones, siento ese nudo en la garganta y ese fuego en el corazón.
¡Y cómo duele realmente!







