Hoy quiero llorar,
mucho quiero llorar
y al mismo tiempo nada
porque no me salen las lágrimas.
Quiero estar contigo
te extraño,
pero no tengo ganas de buscarte, de verte o de hablarte
porque sé que compartir la vida contigo me es imposible
y, seamos honestas,
compartir la vida conmigo te es imposible a ti también.
Tenemos nada a nuestros al rededores que sean compatibles, nada más que nuestras ganas de estar que, muy probablemente, no se van a concretar.
Y sé que hablo de mi parte y con la esperanza de que sientas lo mismo únicamente con el fin de sentirme acompañada en mi extrañar, pero si no fuese así, que probablemente no sea así, igual no iba a suceder y tampoco me mueve demasiado el mundo.
Me voy a acostumbrar a mi nueva vida, porque si no me acostumbro todo lo que he leído de Neurociencia ha sido una pérdida de estudio y creencia.
Ojalá estés bien, feliz, enamorada y decisivamente acostumbrada a tu nueva vida sin mí. Que te sean placenteros el resto de tus años.
Recuerdo tus muecas muy a menudo y a veces quisiera presenciarlas una vez más (o dos o tres o un gugol).













