Tiempos actuales. Zapatillas deportivas blancas, cubriendo sus tobillos. Encaramado, observando todo lo que sucedía. Cruzamos miradas. Su cara blanca enmarcada por su negro pelo y su gorra, girada hacia atras. Su mirada es fuertiva pero en cierta forma tambien es transparente. Es precioso. Fuma y me da igual. No hay nada que le pueda quedar mejor. Lo hace escondido sin que nadie se de cuenta. Nadie menos yo. Me acerco a el. Y, sucede algo que en cierta forma me esperaba, me habla.








