Una vez más,
el dolor se ha instalado en mi pecho,
la amargura de las penas corroe mi ser.
Una vez más,
las lágrimas resbalan por mis mejillas
hasta impactarse delicadamente contra el frío pavimento.
Una vez más,
no encuentro el camino a casa
y de hacerlo; temo que nadie atienda a la puerta.
Agaeus











