13/07/2020 - 13/08/2020
Han pasado 31 días sin ti.
Han pasado 744 minutos en donde tu ausencia es dolorosa.
Han pasado 1860 horas en donde tu partida duele inevitablemente.
Han pasado 31 noches en donde tú sonrisa aún me acompaña.
He pensando en todas las cosas que hiciste en vida y en las que has hecho sin querer en la muerte.
Ha pasado tanto tiempo que yo aún le sigo escribiendo, como si ella me fuera leer algún día y me gustaría creer que lo hace.
Le escribo a la morena de sonrisa preciosa y con una inexistente vergüenza. Sus palabras atravesaban almas tanto para cortarlas en pedazos de aquellos que se atrevieran a hacer algo contra esos que ella amaba en la vida y a acariciarlas con pasión de aquellos que ella amaba más que a ella misma. Le escribo porque me siento en agonía perpetua porque la echo tantísimo de menos y no sé porqué. La primera vez que la vi me destelló su sonrisa y su actitud de diva y su honestidad brutal. La mejor decisión de mi vida fue amarla en vida y en la muerte como lo hago ahora mismo.
Ella es mi mujer maravilla, mi súper heroína.
Me salvó.
Me comprendió.
Me abrazo sin querer.
Mi alma la ha llorado todo este tiempo sin saber que hacer con la tristeza que me invade su ausencia. He empezado a aceptarlo de a poco, no halló ninguna solución a mis sentimientos rotos cuando se trata de ella. Mi querida Naya, ha pasado un mes ti, quizá el mundo no estaba listo para dejarte ir ni todos nosotros tampoco. Sin embargo volaste lejos de nosotros, lo hemos empezado a aceptar y a tolerar. Tal vez nunca nos acostumbremos a querer dejarte ir del todo.
Vuela lejos, Naya.

















