Las relaciones son importantes #Darwin #origendelasespecies #3capitulo #librosrecomendados
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Las relaciones son importantes #Darwin #origendelasespecies #3capitulo #librosrecomendados
Día 1826
Blueberry Cotton,
Condado de Skotady Bird, 16 de Junio.
Cuatro hombres vestidos de negro atravesaban con marcha impasible el límite de Blueberry Cotton. Eran casi las 5 de la madrugada y a esa hora solo quedaban cuatro borrachos intentando sostenerse y otros durmiendo por el suelo. El aire era apacible, pero aún así, hacía que los farolillos y las banderillas, colgadas de las farolas y postes de la luz, repiquetearan ferozmente. A lo lejos sonaba algún tipo de música rancia proveniente de un coche con altavoces y gente rodeándolo como si estuvieran rindiendo tributo. Ellos tenían una misión en particular, y lo sabían. Su paso era firme, y arruinaban todo lo que pasaba por sus pies; unas pobres flores de decoración que yacían ingeniosamente en las aceras, y otras que adornaban el pasto de las orillas, fueron pisoteadas sin contemplación. La casa de los González se divisaba a lo lejos de la calle, era la única que tenía todas las luces encendidas. Mientras se dirigían con seguridad, un borracho bastante maloliente y desaliñado les interrumpió el paso. — ¡Ey! ¡Los hombres de negro! — empezó a reírse a carcajadas, aunque más bien sonaba como el berrinche de un cerdo. Se puso serio al momento y extendiendo su mano con la cerveza. — ¿Queréis un poco? Es sin alcohol... — no pudo continuar la frase porque le empezó a dar otro ataque de risa. Sin mediar ni una palabra uno de los hombres de negro miró al que estaba más apartado del grupo y haciendo un gesto con la cabeza indicó a los demás que siguieran su curso. No debían llamar la atención; nadie tenía que saber de su aparición en ese pueblucho. El borracho, les siguió con la mirada viendo como 3 de ellos se alejaban por la calle peatonal, casi a oscuras por la débil luz emitida por las farolas, y contando lentamente se dio cuenta de que faltaba uno. Volviéndose rápidamente se quedó extrañado de que no hubiera nadie y rascándose la barriga dio otro trago a la cerveza. — Jodidos, se creerán que están en Matrix. — Una pena que no tengas la opción de tener una vida virtual — aclaró una voz fuerte y rota de forma monótona. El borracho dio un traspié sorprendido y se cayó al suelo; el botellín se hizo añicos y le cortó ligeramente la palma de la mano. Mirando al frente se encontró con unas botas grandes negras que casi eran tapadas por una gabardina demasiado larga. El hombre de negro se agachó hasta fijar su mirada en él, aunque sabía perfectamente que no le podía ver los ojos a través de sus estupendas gafas negras, como el carbón. — Gracias por hacer mi trabajo más sencillo. — ¿Qué? Oye no me toques pu.. ¡Arg! Un sonido hueco allanó la acera acompañado de un cráneo machacado contra el duro pavimento.
Llegaron a la casa a la vez que el cuarto miembro les alcanzaba. Eran veloces, inteligentes, serenos... si les viera cualquier otra persona incluso pensarían que no son de este mundo. Uno de ellos se adelantó al porche y llamó cuatro veces con un guante de cuero negro dando golpes secos a la puerta de madera robusta. A los pocos segundos les abrió una mujer guapa, de ojos castaños, que dejaba ver unas arrugas de preocupación surcando su frente. Mirando hacia abajo les invitó a entrar. — Pasad, bienvenidos a nuestra casa, somos Eva y Bren González. Los hombres permanecían de pie en fila, impasibles, mirando a los padres. — Esperemos que no sea una broma, — empezó a decir uno con esa misma voz, sin un atisbo de emoción. — No nos suelen gustar mucho. — ¡No, claro que no! — se apresuró a decir Eva con los ojos llorosos. — Bien — contestó con semblante tranquilo el que llevaba una especie de maletín. — Tendremos que hacerle una prueba a su hija para saber si sufre anomalías. Ambos abrazados asintieron lentamente. — Tan solo tiene 5 años... — comenzó a decir el padre. — Si nos han llamado es porque conocían nuestra existencia, por tanto, me ahorraré el hecho de explicar más allá de lo estrictamente profesional. — atajó otro haciendo caso omiso a las caras tristes y deprimidas de los padres. — Sí — se aclaró la garganta Bren, — Está arriba en su cuarto, es el único que tiene la puerta cerrada.
Una niña con grandes ojos amberinos jugaba con unas muñecas de plástico en la cama. Tenía mucho sueño, y no había sido el mejor de sus cumpleaños, no entendía por qué sus padres no la habían regalado nada y tampoco le dejaron probar la tarta tan rica que hacía su mamá. Jugaba distraída sin saber todo lo que la venía encima.
Cuatro hombres irrumpieron en la habitación, la niña sorprendida dejó caer las muñecas en el mullido colchón y se quedó observando a esos extraños hombres con sumo interés. Dos de los hombres se miraron confusos, como esperando otra reacción más propia de una niña tan pequeña. Uno, el que tenía más pinta de líder, avanzó hasta tocar con las rodillas la cama. Ámbar le miró a los ojos y este pudo ver como cambiaban de color, volviéndose más oscuros.
— ¿Cómo te llamas?
— Ámbar — respondió claramente la niña.
— Ámbar, bonito nombre, — se sentó a su lado en la cama, — vamos a hacerte unas preguntas y a ponerte unas pegatinas en la cabeza.
La niña asintió. Esa noche fue larga, la preguntaron qué veía en ciertas diapositivas, le hicieron un test de inteligencia adecuado a su edad, le sacaron sangre para analizarla y finalmente la dieron una pastilla sedante, para calcular sus pulsaciones en los sueños. Eran rápidos, eficientes en su trabajo. En menos de tres horas, Ámbar yacía completamente dormida en la cama abrazada a una muñeca. Uno de ellos, estaba analizando la sangre gracias a una pequeña centrifugadora que traía en su maletín negro, por supuesto. Mientras uno recogía las fotografías y diapositivas, otro quitaba con cuidado los parches de la cara y del pecho de la niña; todo iba con total normalidad.
El líder estaba escribiendo un informe y crujiéndose los dedos de ambas manos, les habían mentido: esa niña no tenía nada especial. Y eso tendría consecuencias, especialmente desagradables para los impostores. Dando la orden de que podían retirarse y que él mismo se ocuparía de la estafa, los otros 3 salieron de la habitación cerrando la puerta lentamente.
Pocos segundos después, la ventana se abrió y las cortinas empezaron a ondearse con un viento frío e impetuoso. El hombre no se inmutó, pero dirigió con suma atención la vista hacia la niña, que se elevaba de la cama unos 4 centímetros. Asombrado, pero con total calma, se dirigió al portátil donde estaba terminando el informe y negando con la vista lo borró. Tenía que redactar con urgencia uno nuevo y enviarlo cuanto antes a la oficina: esa niña era más que apta.
ÁMBAR [Actualidad]
Tamborileaba las uñas en el escritorio con un compás inaccesible. Estaba nerviosa, mucho, e intentaba distraerme con los cuadros que tenía en la habitación, incluso contando los libros que se acumulaban de polvo en mis estanterías; pero era inútil, y como no vinieran pronto los Men In Black, me iba a dar un lapsus. Me levanté y miré el calendario que colgaba en una pared tristemente pegado con celo y que amenazaba con caerse en breve. Conté los días mentalmente, habían pasado exactamente cuatro meses desde la última visita de esos hombres, por lo que hoy tenían que venir a volverme a hacer pruebas otra vez.
Seguro que los del pueblo cuando les ven piensan que mis padres trafican o tienen trapicheos extraños.
— Ay — resoplé aburrida. Si al menos supieran la verdad. Desde que soy niña les recuerdo en mi habitación haciéndome pruebas raras psicológicas, creo que para ver si tenía aptitudes extrasensoriales. Yo me les imaginaba a los cuatro en su casa riéndose a más no poder pensando que éramos una panda de chalados que habíamos comido demasiadas plantas medicinales.
Mi vida era de locos, mis padres eran demasiado estrictos en cuanto a mi libertad; nunca me dejaban salir con amigos, ni ir al cine, ni salir a la calle sola. Entendía que se preocuparan por mi salud y bienestar, pero no quería aguantar las burlas continuas de mis compañeros de clase riéndose de mí porque mis padres aún me acompañaban a la escuela como una niña pequeña. He pasado parte de niñez y adolescencia recluida en casa, mi salvación eran los libros, las películas y las series que podía comprar o ver por Internet. Y hasta hace poco, también lo era la música, me gustaba ponerla tan alta que mi cabeza desconectara y lo único que pudiese hacer era sentirla. Mi alegría duró poco, más o menos hasta que mis adorables vecinos les dijeron a mis padres que mi música les molestaba. Mis padres, buenos hombres, prefirieron quitarme los altavoces y la cadena de música para complacer a sus vecinos, antes que llegar a malas con alguien que podía ser un futuro cliente. Quitando mi monótona y aburrida vida, mis padres no eran malas personas, me trataban siempre bien, con mucho cariño y me cuidaban en exceso; espero que pronto se den cuenta que igual están un poquito mal de la cabeza y que a mis catorce años puedo salir perfectamente a la calle y cruzar un paso de peatones yo solita.
Solo me reconfortaba la idea de que en dos años podía conseguir un trabajo remunerado e irme de casa para empezar a vivir.
— Muy lejos — susurré mientras me abrazaba. Donde esos hombres no pudiesen encontrarme, donde nunca más volviera a verles.
4ª Temporada - 3º Capítulo - Despedidas (parte 2)
[Narração Bella]
- Já estamos chegando, Lico. Dá para se animar um pouquinho? - perguntei fitando-o de lado.
Elidio manteve sua expressão cabisbaixa o caminho inteiro. Apesar de Giovana ignorar um pouco isso, eu me preocupava, pois nesses últimos 2 anos eu sentia que só Daniel sabia lidar com ele.
- É aqui? - Giovana perguntara olhando o sítio de fora e admirando-se com o tamanho do mesmo.
- Eu avisei, é muito grande. Chegamos, Lico. Vamos, saia do carro. - eu pedira enquanto eu saia do mesmo.
[Narração Elidio]
Quando sai do carro, já haviam carros estacionados e várias pessoas ali. Ou melhor, quando digo "pessoas", quero dizer homens mesmo. Só tinha homens. "Isso não vai acabar bem", pensei comigo mesmo. Assim que Giovana saira do carro, um cara de corpo atlético, e com a aparência rude pegara em seu colo e gritara: "Minha menininha vai se casar! Vamos comemorar isso!" e então jogou-se com ela em seu colo dentro de uma das piscinas.
- Bella, estou com medo. - eu dissera segurando em seu braço.
- É melhor se soltar, Elidio. Ninguém aqui vai deixar de curtir para cuidar de você. Se precisar tem vodca lá dentro. - Bella respondera e então correu em direção á um dos homens que haviam ali.
Assim que Bella correra para direção daqueles caras, ela já tirara a roupa ficando apenas de biquini. Giovana que acabara de ser, literalmente, jogada na piscina, tirou sua roupa e permaneceu apenas de calcinha e sutiã. Senti-me deslocado ali, e sozinho, também. Porém, iriamos ficar até o dia seguinte ali, logo, eu precisava passar o tempo de alguma maneira. Tirei minha camisa devido ao calor escaldante, e o tênis e meia, permanecendo descalço. Entrei para dentro da casa e procurei algo para comer. E aí que surpreendi-me: haviam algumas garotas porém todas estavam na cozinha, bebendo e jogando bebida em si.
- Você que é o bonitão do trio, não é? - uma garota que eu não reconhecera perguntou-me completamente bêbada.
- Já estou saindo. - tentei cortá-la e sair de perto. Até que um braço puxara-me, e ela aproximara de mim, deixando seu rosto perto de mim. O cheiro da bebida veio para dentro de minha boca de uma vez só.
- Agora eu sei porque a Giovana era apaixonadinha por você. Você é gostoso, hein? Quando vamos dormir juntos? - ela perguntara passando a mão em minha bunda.
- Emily, deixe o Elidio em paz. Da fruta que você gosta, ele come até o caroço. Venha, Lico. - Bella dissera tirando-me dali.
- Quem era aquela? Bella, eu queria organizar algo mais tranquilo. Não essa bagunça. - questionei-a disparadamente.
- Querido, se eu deixasse que você organizasse algo, a Giovana iria num rio pescar. Fique aqui fora, se alguma bêbada se aproximar, finja que viu a Britney Spears passando ali, e elas se afastarão. - Bella instruiu-me apontando para longe.
Sentei-me em uma cadeira de praia que havia ali fora, e desejei estar bem longe. Aquilo não era nada perto do que eu queria.
[Narração Daniel]
- Estou pronto, vamos? - Anderson dissera voltando para a sala.
- Vamos. Alguém vai conosco ou iremos sós? - perguntei curioso.
- Só nós dois. O Rafinha levou uma parte das pessoas, e o resto se virou. - ele explicara.
Iriamos em uma das baladas mais populares que haviam naquela região, e nós tínhamos reservado ela só para Anderson. Íamos de táxi, pois provavelmente, ninguém estaria em condições de dirigir depois. O táxi nos aguardara na porta, e então adentramos o mesmo. Como era apenas 3 ruas acima dali, chegamos bem rápido. 00:20 e já estávamos lá.
- Chegou o trouxa! - Rafinha Bastos gritara anunciando a chegada de Anderson.
- Pois é, minha vez de entrar pra esse time de casados... - Anderson respondera rindo.
- Deixa eu te falar, Andy: tem umas gostosas aí e já estão chapadas. De nada! - Mauricio Meirelles dissera cumprimentando-o.
Revirei os olhos ao ouvir a palavra "gostosas", e tentei manter-me calmo para aguentar a madrugada. Cumprimentei vários de nossos amigos que estavam ali, e Bruno Motta já apresentava-se bêbado, para variar. Rafinha levou-nos para outra parte da festa, e o local estava tomado de garotas bêbadas, frágeis e fáceis.
- Tudo pra você, Andy! Faça a festa, afinal, o que acontece aqui, fica aqui. - Mauricio dissera piscando de lado.
Sentei-me em uma das mesas, e uma das strippers, ou o que fossem, aproximou-se sentando em meu colo.
- Você é tão bonitinho que pra você eu danço de graça... - ela comentara rindo de tão alterada.
- Não quero, obrigado. Por favor. - respondi-a tentando tirá-la de meu colo.
- Ô sua vagabunda, eu te contratei pra aquele ali ó. - Mauricio dissera dando sermão na garota apontando para Anderson. - Esse aí gosta de outra fruta. - ele finalizara olhando pra mim.
Fui até o bar que havia, e olhei para todas opções que haviam ali.
- Não tem Sprite? - perguntei curioso.
- Cara, estamos cheios de bebida alcóolica. O Senhor quer Sprite? - o bartender perguntou-me olhando de cima á baixo.
- Sim. Só gosto de beber quando meu Elidio está perto de mim. - respondi desanimado.
- Toma, garoto. Eu não sei porque esse Elidio não está aqui hoje, mas bom proveito. - o bartender dissera olhando-me com desprezo.
- Caralho Daniel, cheio de mulher gostosa. Você podendo fazer o que quiser que ninguém saberá, e você vem me pedir... Sprite? - Rafinha perguntou-me lamentando-se.
- Me deixa, Rafa. - respondi-o em seco e sentei-me novamente.
[Narração Elidio]
A única coisa que estava me entretendo era ver todas aquelas pessoas bêbadas. Á medida que ia anoitecendo, Bella e Giovana já encontravam-se completamente alteradas. Que eu havia contado, Giovana já havia beijado o homem musculoso e tatuado, umas 6 vezes.
- Elidio, eu sei que você quer o Daniel. Isso vai passar, beba. - Bella dissera tentando caminhar até a mim e entregando-me um copo.
- O que é isso, Bella? - perguntei tentando alcançar o copo em sua mão.
- U de uísque, I de ingraçado, s de serveja e eu não sei o resto. Não sou boa com números. - Bella respondeu-me rindo histericamente.
Aceitei o copo e então virei-o de uma vez. Eu amava uísque, porém, Daniel não deixava-me beber mais. Quando bebíamos era vinho, e tudo com o objetivo de: transar depois.
- Você gostou que eu sei! - Bella dissera rindo ao me ver virando-o de uma vez. - Essa garrafa é sua. Cuida dela. - Bella dissera entregando-me a garrafa.
Troquei olhares com a garrafa e com tudo que estava acontecendo á minha volta. Bella encontrava-se tão bêbada, que um dos seus seios havia saído do biquini, e ela pouco se importava. Quando assustei-me, ela estava beijando o mesmo cara que havia beijado Giovana. As enormes mãos daquele cara passavam pela sua bunda, e apalpavam seu seio de fora com vontade, e ela pouco se importava. Confesso que, senti medo dele vir pra cima de mim. Dei de ombros e então decidi beber aquela garrafa.
[Narração Daniel]
Fiquei de longe observando tudo que estava acontecendo. Havia uma garota dançando para Anderson, e rebolando até encostar em seu membro por cima da roupa. Ele não poupara tempo, e deixara que sua mão fizesse a festa passando pelo corpo todo daquela garota. Quando ele tentou adentrar a mesma na calcinha da moça, ela interrompeu-o.
- Aí é 100 reais a mais, garotão. - ela dissera sorrindo maliciosamente.
- Aí Rafael, o cara reclamou que não transa com a noiva há meses. Ele que não sabe o que casados passam. - Mauricio dissera debochando de Andy.
- Eu vou é essa noite. Você tem um bundão, parabéns, 100 reais. - Anderson dissera tirando o dinheiro da carteira.
- Anderson, não faça isso. Sua mulher nem te deu permissão de gastar isso, e você quer trai-la duplamente? - eu dissera tentando impedi-lo.
- Daniel, para de ser tão virgem e ultrapassado. Vai moça, leva ele pra um canto aí e dá um chá de ppk pra ele. - Rafinha impediu-me e então incentivou Anderson.
Anderson fez pouco caso do que eu havia dito, afinal, ele estava bêbado. A garota então levou-o para outro canto para, provavelmente, transarem. Senti vergonha por ele.
[Narração Elidio]
Enquanto Bella estava praticamente transando com aquele cara em público, e Giovana estava, de fato, transando com um loiro de olhos verdes na piscina, eu buscava algo para distrair-me além daquela garrafa de uísque.
O cheiro de carne sendo assada chamou minha atenção, e então olhei para o lado e um desses homens estava fazendo churrasco. E ele estava sóbrio. Sim, havia alguém sóbrio.
- Será que eu poderia ajudá-lo á fazer o churrasco? - perguntei tímido.
- Claro, eu estava mesmo precisando de alguém que não estivesse fora de si para me ajudar. - ele respondera sorrindo.
- Desculpe, qual seu nome? Eu sou o Elidio. - apresentei-me timidamente.
- Eu me chamo Gustavo, prazer. - ele esticara a mão para alcançar a minha. - Aliança? Quem é a sortuda? - ele perguntou-me erguendo uma sobrancelha.
- Na verdade, é sortudo. - respondi sorrindo de canto a canto ao lembrar-me de Daniel. - Você namora? - perguntei fingindo estar curioso.
- Já namorei por 5 anos. Chamava-se Danilo. Mas, terminamos. A família dele não me aceitou. - ele respondera lamentando-se.
- Ah, sinto muito. - lamentei-me. - Bom, a família do Daniel me ama. Ele também é ótimo comigo. - eu contara, com um sorriso estampando-se, novamente, em meu rosto.
- Conte-me mais sobre ele. Por que ele não veio com você? - ele perguntara curioso.
- Parece que essas despedidas era para se passar estando longe de quem se ama. Todos querendo se livrar de seu parceiro, e eu querendo estar com o meu. - respondi-o cruzando os braços, deixando a carne assando.
- Entendo.... Deve ser muito dificil pra você. - ele respondera forçando um sorriso. - Eu sou amigo da Bella, na verdade, o melhor. Não sei quem vai se casar. Quem é? - ele perguntara olhando para todos os cantos.
- Sabe aquela morena que está, literalmente, dando para aquele loiro na piscina? - questionei-o apontando para Gio. - A própria. - forcei um sorriso ao finalizar.
- Daniel parece ter bastante sorte. Todos aqui traindo seus companheiros e você conversando com um gay que está fazendo churrasco. - Gustavo rira ao dizer.
- Eu não gosto de estar sem ele. Não gosto de estar em um ambiente tendo que sobreviver á ele, sem ele ao meu lado. - comentei entristecido.
Gustavo sorrira forçado e então tirara as carnes, servindo-as e então sentou-se em uma cadeira ao lado de onde eu estava.
[Narração Daniel]
- Não te vejo triste assim desde... Que terminou com Camila. - uma voz não desconhecida aproximou-se de mim e então sentou-se ao meu lado.
- Oi, Sheila. - cumprimentei-a ao vê-la. - Se veio até aqui para dizer o quanto pareço patético em uma festa bebendo Sprite, saia. - eu dissera sério.
- Na verdade não, Dani. - ela dissera carinhosamente. - Eu quero saber o que posso fazer para se sentir melhor. - ela perguntara preocupada.
- Você pode trazer o Elidio? - perguntei segurando o choro enquanto mexia o canudinho dentro da lata da bebida.
- Daniel, você precisa se animar. Isso daqui acabará depois das 06:00. Vai ficar assim? - ela perguntara erguendo uma sobrancelha.
Suspirei fundo, e ela então ergueu-me tirando-me dali.
- Chefia, prepara a minha preferida. Esse aqui vai se animar agora. - ela dissera pedindo ao bartender.
- Elidio pediu para eu não beber. - comentei cabisbaixo.
- Daniel, o Elidio não está aqui. Acorda! Parece que "tá" morto. - Sheila respondeu-me impaciente.
Sheila estava vestida com um vestido tomara-que-caia vermelho, bem decotado, e estava incrivelmente, linda. Admito. Quem passava perto, e nos via junto suspeitavam de estarmos juntos.
- Beba, isso vai te fazer querer dançar até o chão mil vezes. - Sheila dissera entregando-me um preparado.
Olhei-a seriamente e então, aceitei. O gosto era muito bom, então não tive dificuldade nenhuma em acabar com aquela primeira dose rapidamente. Sheila então sorrira e pedira mais duas doses, fazendo-me beber ambas. Realmente, a bebida havia feito com que eu me animasse e eu só me lembro de ir dançar com Sheila. Ao fundo, tocava Te Amo - Rihanna, misturado com os gemidos da garota que o Andy estava transando ao fundo da boate.
[Narração Elidio]
- Aceita um pouco do meu uísque? Não pretendo ficar bêbado. - eu oferecera ao tal Gustavo.
- Não, muito obrigado. Promessa, não posso beber por 1 ano. - ele recusou educadamente.
Permaneci em silêncio comendo a carne que havíamos "feito", e eu bebendo sozinho aquela garrafa de uísque.
- Vejo que você realmente ama esse Daniel... - ele comentara cortando o silêncio.
- Eu não assumiria alguém, com direito á aliança caso não amasse. - retruquei.
- Claro que não. Quero dizer que, são raras as pessoas assim hoje em dia. - ele dissera sorrindo.
- Ele também é raro. Daniel nunca deixou que nada me faltasse. - eu dissera lembrando-me.
- Muita gente pode dar coisas materiais, mas falta outras coisas coisas que não são compráveis. - ele respondera olhando-me fixamente.
- Ele dá tudo. - respondi firme. - Não malicie isso, por favor. - finalizei envergonhado.
- Parece o caso da sua amiga ali. - ele dissera apontando para Gio. - Certamente, o futuro marido dela deixa que falte algo no relacionamento. - ele dizia impressionado.
Olhei para direção de Giovana e ela estava agarrado naquele mesmo loiro. Eles haviam sentado á beira da piscina, e eles estavam se beijando com dieito a mão em tudo.
- Gente, vamos jogar. Quem quer jogar "Eu Nunca"? - Bella gritara no meio de todos, tentando manter-se em pé.
- Anda, gente. Vamos jogar isso aí para eu poder brincar com essa gostosa. - o cara bombado dizia aproximando-se de Bella e apalpando seu seio, ainda de fora.
- Você vai jogar? Elidio, seu nome, não é? - Gustavo perguntou-me.
- Não estou no clima, desculpe. - respondi em seco.
- Pensei que eu fosse o único. - ele dissera sorrindo de lado. - Você está muito triste, e você me contou que é comediante. Isso é errado. - ele comentara balançando-me.
- Eu quero o Daniel. - eu dissera repetidamente enquanto bebia mais da minha garrafa.
- Já são 00:00, daqui a pouco você estará com ele. - ele tentara animar-me.
- Eu não sei dormir sem ele ao meu lado. - respondi em seco novamente.
- Vocês têm um relacionamento muito estranho... - ele dissera olhando-me torto.
Ao lembrar-me que teria que passar aquela noite sem o Daniel, meu corpo tomou-se de tristeza e desabei á chorar. Aquele cara que não tinha nada a ver com isso, olhou-me sem reação e correu até a Bella para pedir ajuda.
- Bella, ele não para de chorar. Ele está muito mal, o que faremos? - ele perguntara á Bella que quase caíra pra trás de tão bêbada.
- Você é bonitinho. - Bella respondera apertando o nariz de Gustavo.
Senti-me mais sozinho ainda depois daquilo, e escondi meu rosto em minhas pernas. Eu chorava tanto que parecia que ia derreter.
[Narração Daniel]
Lembro-me de ter dançado em torno de 5 músicas junto de Sheila até que me senti zonzo, e tentei me apoiar em algum lugar para "deitar"-me. Depois disso, não lembro o que mais houve. Eu acordara e Sheila dava alguns tapas em meu rosto chamando pelo meu nome.
- Daniel, acorda! Por favor! - ela pedia enquanto chorava.
- Você é louca, Sheila. Daniel não está acostumado á beber, você não devia ter feito isso! - eu escutara alguém no qual eu não reconheci dar esporro nela.
- O que houve? - perguntei confuso.
Tentei levantar-me, porém, senti-me zonzo e deitei-me no chão novamente.
- Você desmaiou, e vomitou pelo banheiro todo. Como está se sentindo? - ela perguntara preocupada.
- Zonzo. Cadê o Elidio? - perguntei, ainda confuso.
- Ele não está aqui, querido. - ela respondeu-me ainda chorando.
Suas lágrimas desciam de seu rosto e caíam em minha blusa, molhando-me.
- Eu quero o Elidio. - pedi insistentemente. As lágrimas que eu segurara há tanto tempo, inevitavelmente, cairam, inundando meu rosto.
- Faz alguma coisa, Sheila. A culpa foi sua! - Mauricio dizia desesperado.
Senti alguém carregando-me enquanto eu chorava incontrolavelmente. Carregaram-me até um sofá, e Sheila abraçou-me dando-me água na boca, e prensando algo com gelo na minha testa.
- Você vai ficar bem, desculpe por isso. - ela desculpava-se, trêmula.
- Eu quero o Elidio. - eu repetia em prantos enquanto ela enchia minha boca com água.
(Ainda continua.)
3º Capítulo
-Se o seu nome for Viviane Capelotti, sim, você está no quarto certo! – ela nem olha na minha cara e me joga uma bolinha de papel, a desembrulho e vejo o que tinha escrito:
Viviane Capelotti – Curso de Moda – 1º Período Stéfany Selim – Curso de Artes cênicas – 1º Período
Deduzi que esse devia ser o papel que ficava pendurado na maçaneta, isso só podia ser um pesadelo, a garota já me odiava sem nem termos tido uma troca de palavras imagine agora com uma convivência constante? Minha mala ainda estava na porta junto a mim, recuo dois passos e tento sair, eu tinha que modificar isso, quando estou virando as costas eu escuto.
-Se você estiver saindo pra tentar trocar de quarto acho melhor nem perder seu tempo por que já tentei fazer isso, e não tem um quarto se quer vazio - ela definitivamente não foi com a minha cara.
- Isso é injusto – ela não me respondeu, voltou sua atenção aos seus afazeres, e ao entrar diretamente no quarto percebo o que ela estava fazendo.
- Você não pode fazer isso – ela novamente não me respondeu
- VOCÊ NÃO PODE FAZER ISSO – dessa vez gritei, ela tava pixando de alguma maneira a parede principal do quarto, quarto que por sinal cheirava forte a vinho.
- Eu posso fazer o que eu quiser.
- Mas e onde eu coloco as minhas coisas? – ela apontou pra uma pequena parede do canto com uma prateleira.
- Você só pode estar de Brincadeira, aí não cabe nem os meus perfumes. – não me respondeu.
Argh! Saio batendo forte a porta do quarto, não tinha noção de por onde andar pela faculdade, resolvi ir para o estacionamento, onde só havia poucos carros no máximo 10, o que facilitou a achada do meu, entro nele, ligo o som baixinho e resolvo ler o meu livro favorito que não saia do meu porta luvas.
Quando eu menos espero já é noite, devia ter repetido a mesma música umas 100 vezes, eu havia dormido com o livro sobe o rosto, livro o qual eu já havia lido três vezes, estava tudo em um silêncio total, eu devia ter perdido a hora do jantar então me encaminhei logo para o quarto. Chegando lá ele também estava em completo silêncio, ela dormia na parte de cima do beliche com grandes Headphones, que tocava uma música grotesca alta o suficiente para que eu pudesse ouvir. Procurei minha mala e ela estava no mesmo lugar que eu havia deixado no fim da tarde, procurei uma roupa simples e fui tomar banho, o cheiro de vinho do quarto havia sido substituído por fortes incensos de canela, fedorentos por sinal, ela não se incomodaria se eu apagasse incomodaria?
Quando saio do banho o quarto já cheirava melhor, daí que eu tive uma ideia mirabolante, talvez a pior que eu tive em toda minha vida, tirei as coisas dela da parede ‘’pixada’’ e coloquei na prateleira menor, substituindo pelas minhas coisas, depois de terminar de organizar tudo, dessa vez do ‘’meu jeito’’ o relógio marcava 00:00, tarde, então resolvo ir dormir.
Quando eu acordo ela não está mais no quarto o que me faz pensar que ela não se incomodou pela troca de ontem à noite, pensamento errado mais uma vez, as coisas dela estão novamente no lugar de ontem, e.... CADE AS MINHAS COISAS? Não tem nada lá, nem na prateleira menor, nem em lugar nenhum, depois de vasculhar todo o quarto também não acho minha mala, ela só pode estar de brincadeira ne? Se ela acha que eu vou faltar à faculdade por isso, ela está muito enganada, decreto isso como uma verdadeira guerra agora, com isso vou procurar nas suas gavetas roupas que eu possa usar, e caramba, ela tem um péssimo gosto pra moda, depois de meia hora procurando alguma coisa que caiba em mim, consigo terminar um look completo, meio punk pra mim, mas gostei, desço as escadas rezando para não encontrar com ela e não encontro.
(look)
Já na Sala, vejo Diego me olhar estranho.
- O que você está vestindo? Isso são roupas de Stéfany? – Ele estava completamente pasmo.
- Na verdade sim, por que... – pessoas e suas manias de não me deixarem terminar de falar.
- Você tá frita cara, ela vai te matar!! Ela não deixa ninguém tocar nas coisas dela.
- Mas foi ela quem sumiu com a minha mala, acredita que ela é a minha colega de quarto?
- ELA O QUE? – ele ria escandalosamente.
- Ri mais baixo todo mundo ta olhando pra sua cara.
- ah, desculpa, mas ela fez o que? – mais risadas.
- você acredita nisso? Eu não achei minha mala em lugar algum.
- Acredito – ele ainda sorria, mas fomos interrompidos pelo professor de desenho entrando na sala.
~ ~ ~ ~
No tempo livre fomos nos encaminhado para o pátio verde, quando me lembro o que estou vestindo.
- Diego, não acho uma boa ideia eu descer assim. – aponto para a roupa.
- Quer saber uma coisa? Com certeza ela já percebeu o que você fez, e você já ta frita de um jeito ou de outro.
Quando vamos nos aproximando da mesa de concreto que ficava espalhada em diversos lugares do pátio, avisto Stéfany ou Stéfany me avista, ela levanta em um só movimento e arregala os olhos ao me ver.
- O QUE VOCÊ ESTÁ FAZENDO COM O MEU VESTIDO? – ela grita chamando a atenção de todos na mesa que até então estavam conversando.
- VOCÊ QUE É MALUCA, POR QUE SUMIU COM A MINHA MALA? – Falei no mesmo tom.
- Gente, Gente, cada um aqui tem as suas desculpas, que tal falarmos da festa do fim de semana? – Diego fala pra me salvar de uma surra, o olhar daquela garota tava me dando medo, e pelo visto ela não gostou muito do assunto pois se levanta da mesa na mesma hora bufando.
- Viviane o que você tava pensando pra o fim de semana? – ele pergunta
- Na verdade em nada, pretendia ficar por aqui mesmo, afinal não conheço nada por aqui ainda – falo já mais aliviada.
- Já não vai mais – ele disse dando pulinho, ta aí o primeiro Diego que eu conheci.
- não vou?
- Você vai para a nossa casa, a gente costuma dar umas festinhas particulares no sábado a noite.
- Pararece legal.
- Parece? Não parece, é Legal! – Só assim eu percebo o garoto que dessa vez estava abraçado com Taísa, deduzi que devia ser Mateus, o seu namorado, o qual faltou no dia anterior.
- Prazer Mateus, e você deve ser a Viviane? A muito bem falada pela minha namorada. – ele estende a mão para me cumprimentar e Taísa da um grande tapa em seu braço.
- Prazer, sou eu sim, espero que ela realmente tenha falado bem de mim – todos rimos.
- Então fica assim, todos na nossa casa no sábado a noite?
- Por mim tudo bem – falo afirmando com a cabeça.
- Gustavo ficou responsável pela luzes, arrumou mais um motivo para não vir a aula hoje – Mateus fala com um sorriso de lado.
- E eu vou ficar responsável pelas bebidas pode ser? – continuou
- Você o que? – Adrielly que até então estava com a sua atenção voltada para o seu telefone fala sorrindo.
- Até parece que você não conhece como Mateus fica nas festas – Diego Fala e todos sorriem, menos eu, que não entendi a piada. Próximo Capitulo →
Sarah: Você lida melhor com o pai dele, do que ele mesmo.
Matheus: Eu sei, já to acostumado. Aqui é uma cidade pequena, todo mundo conhece o Luíz, todo mundo diz gostar muito dele, porém acho que eles temem ele.
Sarah: Por que? O que ele pode fazer de tão ruim?
Matheus: Não é o que ele pode fazer, é o que ele já fez que fazem as pessoas terem isso.
Sarah: O que ele fez que dá tanto medo assim nas pessoas?
Matheus: Uma vez, a gente meio que brigou, mas eu não bato nas pessoas, porque eu não gosto, e então eu sem querer falei da mal da mãe dele, e a briga acabou ficando séria, e ele me bateu muito.
Sarah: Caramba, e as pessoas tem medo disso? Por favor né?!
Matheus: Eu fique 1 mês e meio em coma. -disse ele olhando sério pra ela.
Sarah: Desculpa, eu não sabia.
Matheus: Relaxa, você não é obrigada a saber... Você é nova por aqui, mas as pessoas falam, muito.
Lorena: Desculpa atrapalhar o papo super sério de vocês, mas eu posso fazer uma pergunta pra você Matheus?
Matheus: Fica a vontade, pergunte o que você quiser.
Lorena: Você é gay?
Sarah: Lorena! Olha, não precisa responder ta bom? -disse olhando para ele.
Matheus: Ta bom! Mas, por que a pergunta?
Lorena: Por que você ainda não deu em cima de nenhuma de nós duas.
Matheus: Eu posso falar de você, só de olhar. E eu digo que você não é meu tipo.
Lorena: E o que mais?
Matheus: Você sente falta dos seus pais, tem medo de perder a sua irmã, pois ela tem uma doença séria. Tem medo de ficar sozinha no mundo, se sente uma péssima pessoa, acha que ninguém tem orgulho de você, porque tudo que a sua irmã faz, pra você, parece melhor, mas ela tem orgulho de ter você como irmã, e você sabe disso, e mesmo assim, ainda tem inveja dela. Mora aqui a bastante tempo, sabe tudo sobre a vida do Luíz, porque você é completamente apaixonada por ele, desde do 4º ano? É isso. Ah, e tenta conquista-lo de qualquer forma, mas tem dois problemas.
Lorena: E quais são?
Matheus: Primeiro - ele não lembra de você, segundo - ele não é de se envolver com as garotas e você sabe. Mas você tem qualidades também, é uma pessoa forte, esperançosa, verdadeira, adora uma aventura e é linda, acertei?
Lorena: Com certeza você é gay. -Matheus deu um risinho. E agora, fala da minha irmã.
Matheus: Pode? -disse olhando para Sarah.
Sarah: Fica a vontade.
Matheus: Perdeu seus pais, sofre em silêncio, ondeia demonstrar seus sentimentos de tristeza em público. É muito linda, difícil de conquistar, gosta de desafios, gosta bastante de surpresas, não é nem um pouco curiosa, gosta de ajudar a sua irmã, seja lá com o que for, tenho uma doença séria, mas não gosta de falar disso. É bem estudiosa e tem uma carreira garantida.
Sarah: Já pode virar vidente. -disse sorrindo.
Matheus: Essa é minha casa, vocês querem entrar?
Sarah: Não queremos incomodar.
Matheus: Não vão estar incomodando. Entrem. -disse ele abrindo a porta. Oi pai, temos visitas.
Thomas: Mais visitas? -disse tomando um gole da sua cerveja.
Matheus: É, pai essas são Sarah e Lorena, meninas esse é meu pai, Thomas.
Thomas: É um prazer.
Sarah: Oi. -disse sorrindo.
Matheus: Vocês querem alguma coisa? -disse entrando e jogando a mochila no chão.
Sarah: Não, obrigada.
Matheus: E você? -disse olhando para Lorena.
Lorena: Não, obrigada.
Matheus: Então, venham. -disse entrando no quarto.
Ao entrar no quarto, Luíz estava deitado na cama olhando pro teto e com um cara bem pensativa.
Matheus: Tá tudo bem cara?
Luíz Felipe: Tá tudo na paz. -disse ele levantando e sentando na cama.
Sarah: O que nós vamos fazer aqui? -disse-a pegando a cadeira e sentando.
Matheus: O que vocês querem fazer?
Sarah: Qualquer coi... -quando foi interrompida pelo celular do Luíz que tocava.
Lorena: Quem é?
Luíz Felipe: Desde quando isso te interessa? -disse sério.
Matheus: Quem é Luíz?
Luíz Felipe: Mayara.
Matheus: Então atende logo né?!
Luíz Felipe: Alô! -disse-o atendendo o celular e levantando da cama e indo pra janela, falando baixo. Tô na casa do Matheus, vai na minha festa hoje? Tá, então eu te vejo lá... -desligou o celular.
Matheus: Ela não tava namorando?
Luíz Felipe: O cara era um idiota.
Matheus: E ela ta bem assim? Que superação.
Luíz Felipe: Acho que ela não gostava de verdade dele.
Sarah: Acho que eu vou pra casa.
Matheus: Por que?
Sarah: Minha avó está sozinha. -disse-a levantando.
Lorena: Vocês querem ir pra lá? Tem piscina, praia na frente...
Luíz Felipe: O povo do colégio ta na praia, bora?
Matheus: Jaé.
Ao saírem do quarto, dão de cara com o pai de Matheus fumando e bebendo.
Luíz Felipe: Tio Thomas, nós vamos na praia, ta bom? Depois acho que vamos direto pra festa que vai ter lá em casa, e o Matheus vai dormir lá em casa ta bom?
Thomas: Vocês vão fumar?
Luíz Felipe: Com certeza.
Thomas: Vão beber?
Luíz Felipe: Uma festa não é festa sem um bom porre. -disse rindo.
Thomas: Ta bom, só não quero ninguém no hospital...
Luíz Felipe: Não prometo nada tio.
Matheus abriu a porta rindo. Todos saíram e deram tchau pro pai do Matheus.
Lorena: Você é maluco? Por que falou aquilo tudo pro pai dele? -disse já caminhando em direção a sua casa.
Luíz Felipe: Apesar de ser o maior canalha que essas cidade já conheceu, eu sou honesto, odeio desonestidade. Meu pai sabe que eu fumo, que eu bebo, e também sabe que eu não sou mais virgem. Acho que essa é a única coisa que ele gosta em mim, honestidade.
Matheus: E ele é honesto com todo mundo. É assim que ele consegue as coisas.
Lorena: Maluco.
Luíz Felipe: Não gatinha, é que quanto mais honesto você é mais você tem a confiança das pessoas.
Lorena: Acho que nem com todas as pessoas.
Luíz Felipe: Não? Quer ver?
Lorena: Quero.
Luíz Felipe: Aquela mulher que está vindo pra cá, qual a primeiro impressão que vocês tem sobre ela?
Matheus: É prostituta.
Lorena: Como ele disse.
Luíz Felipe: Exato. -a mulher se aproximava cada vez mais, então ele a chamou.
Mulher: Fala.
Luíz Felipe: Posso ser honesto contigo?
Mulher: Por favor.
Luíz Felipe: Você é prostituta? Com todo respeito.
Mulher: Não sou não.
Luíz Felipe: Usa menos maquiagem, porque é essa imagem que você está passando pras pessoas que estão te vendo e não te conhecem.
Mulher: Sério? -ele acena com a cabeça. Obrigada, de verdade. -ela o abraça.
Luíz Felipe: Tá bom, não foi nada.
Mulher: Espera. -ela para de abraça-lo. Você não é o Luiz Felipe? Filho daquele empresário famoso?
Luíz Felipe: Prazer, eu acho. -disse-o saindo.
Lorena: Isso foi grosseria.
Luíz Felipe: Isso foi a verdade. Se ela não gostou, o problema é dela, só disse o que tava na cara.
Caminharam um tempo em silêncio, até que chegaram.
3º Capítulo — "A primeira carta."
O final de semana passou mais rápido do que eu esperava, e sabia que o resto da semana iria ser longa. Depois de sábado eu não vi mais o Gusttavo, ou seja lá qual for o nome dele. Mas não parava de pensar naquele sorriso, naquele olhar. Eu já estava ficando louca, precisava entender o que estava acontecendo comigo. Decidi escrever.
"Eu só queria entender, só isso. Entender porque aqueles olhos negros mexiam tanto comigo, porque aquele sorriso fazia eu ter vontade de ser feliz também. Tá tudo confuso aqui dentro de mim. Confesso que estou gostando desse novo sentimento, que ainda não sei qual é, deve ser aquela ilusão de quando você não conhece a pessoa, mas aí depois que você conhece você perde todo o encanto. Eu queria que fosse só isso. Eu tô começando a achar que alguém fez uma macumba pra mim. Sonhava com ele toda noite, cantando. Era sempre a mesma música. A primeira música que ouvi ele cantar. "Tudo que eu quero é você de volta, tô te esperando vem bater na minha porta." Eu queria aquela música gravada na voz dele pra colocar no meu celular, ficar lembrando de quando ele canto já estava começando a ficar repetitivo. Lembrei de quando dançamos juntos, o corpo dele colado no meu, aquela voz suave e rouca no meu ouvido, me arrepiei de novo. Eu preciso tirar aquele garoto da minha cabeça, estou colocando muita esperança onde não tem nada. Esses dias me peguei imaginando um futuro pra nós dois, olha só, eu que até cinco dias atrás disse que não iria me envolver tão cedo com outro homem. É uma coisa meio complicada. Queria saber se você ta tão confuso quanto eu, se a minha presença te deixa sem graça e você faz coisas engraçadas só pra me ver sorrir, mas pensando bem, você não precisa fazer coisas engraçadas pra me ver sorrir, só te de ver, um sorriso brota em meu rosto automaticamente. Eu tenho medo de estar sendo apenas mais uma pra você, mas ai eu penso, como vou ser só mais uma se a gente nem ficou? Se você nem pensa em mim, como eu penso em você? Chega a ser confuso meus pensamentos. Eu quero você. Quero a imensidão dos seus olhos pra mim. Mas tenho medo disso, muito medo. Tenho medo do que essa vontade louca de ter você pra mim pode me causar. Mas confesso que não me importaria com as consequências, pra ter esse sorriso só pra mim."
Era domingo a noite, terminei de escrever a carta e guardei no meu baú. Como sempre fazia. Era a primeira carta que escrevi pra ele. As minhas primeiras palavras sobre ele, e queria mais, queria escrever mil cartas, ou até um livro. Ele me dava inspiração, me dava coragem, me dava vontade de viver. E engraçado como isso aconteceu com uma pessoa que eu mal conheço. Fui dormir, a segunda iria ser longa. Aliás, a semana toda iria ser longa.
3º Capitulo
Quando acordei fiquei muito assustada eu estava deitada em um tipo de tapete.. fiquei um pouco aliviada por tudo ser um sonho.. mas não era ... - Onde eu estou? Onde está o Nick ?? ai Meu Deus - disse me levantando ainda um pouco tonta - Calma eu estou aqui com você - Disse Nick me ajudando a levantar - Ai que bom. eu tive um pesadelo foi muito estranho você estava lutando com um... - Não foi um sonho, aconteceu de verdade! - disse Nick me encarando. como assim de verdade? estou mais confusa do que nunca! - "Aquilo" que a Liza se transformou era um Centauro - disse Nick me entregando um copo de chá - e onde a gente tá? - perguntei confusa tomando o chá de alguma coisa boa que estava me acalmando . - vamos lá fora o Quíron vai te contar tudo direito - Pera ai é o que eu estou pensando? não eu estou ficando maluca isso sim. Saímos de dentro da quele Quarto. tipo como se foce uma enfermaria - Não calma ele vai te explicar tudo - fomos do quarto para a sala. Onde um Velho Homem sentando em uma cadeira de rodas estava jogando cartas com um outro que usava uma bermuda cor de creme , camiseta regata cor de vinho e uma barba grisalha como os fios que davam no ombro no momento em que o homem na cadeira de rodas percebeu que eu estava dentro da sala ,ele me olhou e levantou-se não sei explicar a cena que vi só sei dizer que foi muito estranho, fechei os olhos rapidamente e quando abri novamente vi um tipo de "Homem Meio Cavalo" rs isso é muito engraçado mais muito estranho para mim. Fiquei parada encarando aquela cena - esse é Quíron -finalmente disse Nick nos apresentando. - Então o que vocês estão jogando? - perguntei tentando parecer menos assustada - Ué mais uma? - perguntou o Homem de tom vinho, Quíron olhou para o homem como se quisesse fuzilá-lo com o olhar pela sua falta de educação mas se deu por satisfeito em dizer : "- Este é sr . D" - Ah sim Prazer sou V... -Vires, eu sei - Quíron completou dando um sorriso - Mas como sabe? - perguntei confusa - Eu sei de muitas coisas. que você ainda não sabe Vires. - Disse Quíron me deixando cada vez mais confusa. aliais do ele estava falando? - Vires vamos . vou te amostrar uma coisa. - disse Quíron me acompanhando até a porta da sala. - olhe .. - disse ele amostrando a vista ... - Onde é isso? eu nunca ouvi falar desse lugar - disse, apreciando a vista linda de um bosque. ao lado O mar - Não existe,não no mundo dos Humanos .- disse Quíron andando. até uma outra porta . - Não? como assim? - disse acompanhando ele . - Esse é o "Acampamento meio-sangue " - disse ele abrindo a porta que deu a vista de Um Acampamento. com várias pessoas. - Como? meio-sangue? - perguntei descendo as escadas da varanda onde a gente estava.. - Isso mesmo Vires. todos os Jovens que estão aqui. são meio sangues. como você Disse Quíron me acompanhando.. - E como pode isso? tipo minha mãe é uma Deusa ou coisa parecida rs - disse com um risso para não parecer uma doida e sair gritando querendo minha mãe né? - Você é filha de Afrodite com seu Pai Leandro um Mortal.. todos aqui são filhos de Deuses . como o Nick que é filho de Apolo . - Como? você tá me dizendo que a minha mãe? a minha mãe que eu deixei lá sozinha? não é minha mãe de verdade? e ainda por cima sou filha de Afrodite? eu? olha bem pra mim? Afrodite é Deusa do amor. eu sou horrivel eu não sou filha de Deus nenhum, já sei isso é uma pegadinha certo? - disse freneticamente - Não Vires,é tudo verdade. sua mãe a Cintia é sua mãe adotiva . ela diz que é viuva mais na verdade não é. ela nunca teve nada com seu pai. ela sabe que você é uma Meio-Sangue . mais teve que esconder tudo... - disse Quíron me amostrando o Acampamento.. quando eu avistei Nick lutando com um outro .. - E eu estou muito confusa com isso tudo. - Eu sei. mais acostume-se fica bem mais fácil (mentira) depois - Disse Quíron - Então a famosa Vires? interessante - disse uma menina Ruiva com uma espada na mão - Sim Catharine essa é Vires como já deve imaginar,essa é Catharine Irmã do Nickolas - disse Quíron nos apresentando, - Ah. prazer - Disse erguendo a mão para cumprimenta-la - Eu sei bobinha. Senhor vou rouba-la um pouco vou apresenta-la para as suas irmãs e irmãos - Dissa Catharine me puxando pelo acampamento.. - Como? assim irmãs e irmãos eu tenho muitos assim? perguntei a Catherine - Muitos? haha com uma mãe do jeito que a sua é. imagine só uns 1.399 irmãos por ai - Disse Catharine sendo íronica - Eu conheço sua ironia tá? - respondi a ela - É sério Vires,bom você nem parece ser filha de "Afrodite" desse seu Estilo, que pulseiras de caveiras são essas? e que cabelos coloridos são esses? - perguntou Catharine - ué é meu jeito, e eu não vou mudar, e eu não acredito em ser filha de Afrodite você já reparou em mim? não tenho nada a ver com ela. Perguntei enquanto chegavamos em um grupo de meninas em um tipo de spa em ar livre - É mas,a verdade é que você é a filha de Afrodite querida,não tem como mudar. - disse Catharine - Olá Cats quero apresentar a famosa "Vires" a irmã de vocês,meninas. -disse Catharine interropendo o papo das minhas "Irmãs" - HA, essa ai é o que nossa? - perguntou uma menina morena,linda, descendo da piscina apontando para mim. - Sua irmã Barbie -Respondeu Catharine - HAHAHHAHA! NÃO MESMO - gritou uma que estava dentro da banheira,imagine a cena , mas de 30 meninas super metidas e lindas, me encarando , eu uma menina sem jeito com aparência de Rockeira , muito difente delas que preferem se emperiquetar do que viver a vida com diversão e adrenalina - Eu... é eu não sou irmã de vocês. acabei de concluir .... - sai correndo, chorando. eu estou muito confusa, eu não sou bonita e nenhum rapaz nunca olhou pra mim,sou muito diferente das Filhas de Afrodite , encontrei um Banco enfrente do mar e me sentei ali - Hey estava aonde ? - disse Nick se sentando ao meu lado . - Não lhe interessa - respondi limpando as lágrimas e disfarçando para ele não ver - Ei não precisa ser agressiva comigo , e eu sei que você estava chorando - disse Nick insistindo em me fazer falar - Não importa, eu já não estou aqui? - respondi me levantando e saindo de lá - Eu sei, - respondeu Nick me acompanhando - Agora eu preciso Descansar não quero ver mais ninguém hoje por favor - disse com um olhar triste - ok, vou te amostrar seu quarto. - Não é junto daquelas pessoas que disseram ser meus irmãos né? - logo pergunto - Não você tem a própria cabana .. - respondeu Nick me levando até lá .. - Bom obrigada agora vou descansar um pouco - respondi entrando no quarto - nossa que lindo isso - disse maravilhada com a vista de meu quarto - Espera vou lhe entregar o Livro - disse Nick me entragando um pequeno Bloquinho que dizia o seguinte :
- Ah obrigada Nick até mais... - disse fechando a porta sem ao menos deixar ele responder, deitei na cama e fiquei pensando... Como deve estar a Jasmine e a Milena? e o Endriw? nossa , se eu conta-se pra eles , eles não iam acreditar, e eu não sou , eu não aceito ser filha dessa "Afrodite" como uma mãe deixa a filha no mundo e nem se quer liga pra ela? como ? eu acho que preferia morrer do que está aqui agora...
Capitulo 03 - Be mine, just for today.
Segunda AM 07:10
- Tá louca? - Falei com um tom alto e me abaixando pra pegar as minhas coisas, essa garota tá passando dos limites esbarrar na gente de proposito é foda.
- Calma aí Bianca foi um acidente. - O lucas falou me ajudando a pegar minhas coisas.
- Desculpa, é que.. - Eu logo a interrompi, odeio quando as pessoas ficam se fazendo de boazinhas.
- Faz um favor, sai daqui que eu já to cheia de você dando em cima do meu namorado. - Falei terminando de pegar minhas coisas e olhando pra ela. Logo em seguida ela sai.
- Não fala assim com a garota Bianca, coitada. Ela nem dá em cima de mim. - Lucas falou, como ele pode defender ela? Isso já tá me irritando demais.
- Vai consolar a tua amiguinha, acho que ela ficou magoada. - Falei batendo meu ombro no dele e indo pra sala. Essa garota vai se ver comigo. Entrei na sala e sentei no fundão. Aí que ódio eu tava, essa vadia tá estragando tudo.
- Bom dia turma, sou o novo professor de História de vocês. Espero que colaborem, vamos lá vou falar o nome de cada um e vocês vão dizendo se estão ok? Nós vamos ter uma aula diferente, daqui a pouco explico pra vocês. - Mas que professor ein? Lindo, simpático, inteligente. Pensei que não existia homem assim, acho que meu dia pode melhorar, dei um sorriso safado. Meu celular começo a vibrar, peguei ele, mensagem do lucas. E eu fiquei vejo ou não vejo? Acabei vendo.
"Anjo, agente precisa conversa, me encontra atrás da quadra." Lucas
Eis a questão, vou ou não vou? Fiquei pensando, até que todo mundo começa a sair da sala. Acho que tocou e eu não ouvi, sai também. Mais só tinha minha sala no corredor, decidi perguntar pra alguém.
- Amanda, pra onde agente tá indo? - Perguntei pra uma garota qualquer.
- Pra o Jardim. - Porque agente iria pra o jardim na aula de história? Esse professor dele tá enlouquecendo.
- Pra que?
- Pra ter aula ué. - Nós rimos e começamos a conversar até chegar no jardim, todos sentamos na grama, menos a Patricia que era cheia de frescura. Mais uma pra lista das garotas que vivem dando bola pra o Lucas. O professor gato começou a falar e todas as garotas babando por ele. O dan tava me olhando toda hora, isso realmente tava me incomodando. As aulas se passaram e a hora do intervalo chegou, fui correndo falar com o Lucas. Ele já tava lá.
- Olha Bianca, me desculpa. Mas..
- Lucas, é sempre me desculpa, me desculpa.. Eu to cansada de me desculpa, você pode ter muito, mais muito ciume, mas eu não posso ter só um pouquinho. Você defende essas vadias que dão bola pra você, eu não sei mais o que tá acontecendo, agente só faz brigar todo dia, eu não aguento mais.
- Eu sei, eu sei, olha eu prometo que eu vou mudar, é serio..
- Não Lucas, eu quero um tempo. - Olhei pro lado e seguro as lagrimas.
- Você quer terminar né? Tá louca pra ir pra cima do Daniel.
- Tá vendo Lucas, você acabou de prometer que vai mudar e já vem dizer que eu vou ficar com o Daniel. Eu cansei Lucas. Cansei. - Falei e sai correndo, as lagrimas foram caindo e eu acabo esbarrando no Daniel.
- O que foi? - Ele perguntou levantando meu rosto.
- Eu e o lucas demos um tempo. - Falei o abraçando e chorando .
- Vem comigo. - Ele me levou pra um lugar que não tinha ninguém. Nós conversamos e ele me tirou alguns sorrisos. Por alguns momentos ele me fez esquecer que eu tinha terminado com o Lucas. O dan era o tipo de garoto que eu nunca pensei ter algum contato é chato, idiota, irritante e só sabe falar palavrão. Mas ele fez com que minhas lagrimas virassem sorrisos e é isso que importa.
(Próximo Capitulo)