Ya van cuatro años consecutivos, no sé, parece que se vuelve una tradición personal, hasta que muera... literalmente.
No sé si es buena o es mala. No sé si es cobardía o valentía. Realmente me parece una parradoja. No sé si seguir con mi tracición estas tres noches. Solo me queda una y me parece que no tengo lo necesario como las veces pasadas.
Tal vez esta vez no quiera tener estas tres noches, quiero decir, ya pasaron dos, no me queda mucho tiempo. Me detiene el ponerme a pensar hasta donde puedo llegar en un futuro, ¿qué terminaré estudiando? ¿seré feliz en algún momento de mi fracasada vida? ¿conseguiré alcanzar mis sueños frustrados? ¿Por qué simplemente no llega mi yo del futuro y no me dice que termine con mi vida ya que no merece la pena desgastarme por nada?
La noche del ocho de marzo comienza con un primer intento de suicidio, la noche compartida entre el nueve y diez cuentan como dos, el cual todas las veces termina siendo un fracaso.
La monotonía, la retención, la supreción, y la confusión me llevan a la depresión y hace incontrolables mis transtornos.
No sé si fracasar o triunfar. Estoy segura de que puedo conseguir los instrumentos adecuados y necesarios para esta noche. Esto tan neutro me esta matando psicológicamente.