どんな規則でも破っている人がいれば、そこにはマーケティングの可能性がある。たとえばドラッグの売人の服装の好みは、何十年にもわたって「都会的な」スタイルを牽引してきた。
『反逆の神話 「反体制」はカネになる』|紙魚

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どんな規則でも破っている人がいれば、そこにはマーケティングの可能性がある。たとえばドラッグの売人の服装の好みは、何十年にもわたって「都会的な」スタイルを牽引してきた。
『反逆の神話 「反体制」はカネになる』|紙魚
Te recuerdo y me dueles.
Hoy me di cuenta de que me hubiera gustado no tomarte tan en serio.
Y si ese día lluvioso hubiera sido un día soleado, ¿me dolerías menos?
Confieso que desde el día que te conocí, escuché una voz a lo lejos, muy escondida en mi cabeza, que me decía que te ibas a ir.
Y hoy ya no estás. ¿Vi el futuro?
Y Yo pensando que el futuro eras tú.
Tu recuerdo pesa menos cada día y el sonido de tu voz se me está olvidando; pero hay días como hoy en los que recuerdo lo cálido que era caminar por la ciudad contigo. Y me dan escalofríos en el alma por ese pequeño vacío que dejaste.
Te extrañé ayer, y te extrañé hoy y probablemente te extrañe mañana y siempre. Fuiste tan especial. Y creí que nunca podría odiarte, pero hoy me doy cuenta que odio cada parte de ti que me hizo quererte. Porque también me hizo sufrir. Porque me hiciste llorar, y tienes el rostro de alguien que no hace llorar a las personas; pero qué mentira tan grande es esa.
No sabes cuanto quiero que regreses y cuánto quiero que te vayas.
Ya no te quiero ver,
pero ojalá un día te encuentre en la calle, y ojalá esté lloviendo,
Para así perderte entre las gotas y que el agua que inunde mis ojos me haga dejar de verte y tal vez, de quererte.
Día 3.-
Un recuerdo.
El humo distante que salía de tu boca, que con el aire se alejaba y desaparecía. (y quien didría que ese humo que era tan débil en el aire, sería el que te arrancara de mi vida)
Las tres de la tarde o lasocho de la noche, en la madrugada porque no podías dormir o en las mañanas antes de desayunar tu café con leche y tus galletas María. Yo ahí estaba, acompañándote en lo alto de ese lugar al que durante toda tu vida llamaste hogar.
Escuchándote inhalar y exhalar me enseñaste que para amar solo se necesitaba estar, y tu, hisciste más que eso.
Tu amor llenaba 10 estadios aztecas, por eso ahora mis lágrimas ya no caben en mi pecho.
Me enseñaste que las personas eran jardines, y tú eras el más bello de todos.
Tus cigarros olían a esperanza y tus abrazos olían a miel.
Tus manos cálidas sobre mis muslos diciéndome en silencio que todo iba a estar bien. Cuando salíamos a escondidas al supermercado y nos paseábamos por todos los pasillos, desde lácteos hasta juguetería.
Comprar tu comida favorita y compartirla.
La cara que ponías cuando lloraba y la manera en que limpiabas las gotas de tristeza de mi rostro.
Cuando mis cumpleaños eran mas tuyos que míos o cuando íbamos al bosque y tus pulmones sonreían.
Cuando cantabas perfume de gardenias y me arrancabas el corazón y la vida.
Cuando creí que eras eterna y hoy, ya no estás.
Cuando tenía planeado pasar a saludarte y ese día tuve que decirte adiós.
Cuando tuve que seguir viviendo sin ti, y sigo sin lograrlo.
Cuándo
Cuándo?
Cuándo volverás?
Quiero verte pronto agustina, y abrazarte.
Ojalá, pronto.
Lo único que puedo decir es que en verdad te quiero, te quise y te querré.
Tal vez en un futuro por fin sea nuestro tiempo, o tal vez ya lo haya sido pero no supimos aprovecharlo. Sea lo que sea, es momento de que lo deje ir, es momento de que te deje ir.
Sé que no me voy a olvidar de ti y sé que constantemente, día a día te voy a extrañar. Sé que va a haber días en los que deseé estar a tu lado, unas veces más que otras. Sé que por ratos voy a querer mandarte un mensaje diciendo como al escuchar una canción o al ver una película me acordé de ti. Sé que va a haber noches en las que tu ausencia me quiebre el alma y la falta de tu sonrisa en mis tardes desesperadas va a hacer que mis días sean un poco más grises de lo normal; pero puedo soportarlo. Puedo soportar que lo único que me quede de ti sea el recuerdo de tu mirada solitaria y tu sonrisa abandonada. Y no necesito nada más de ti, pues ese recuerdo tuyo que siempre se hace presente en las noches, es más que suficiente para saber que fuiste real y que yo, fui eterna a tu lado.
Hoy me di cuenta de que puedo hablar del amor que te tuve y que te tengo sin miedo a lo vulnerable que pueda llegar a escucharme. Al final, es la verdad y nada más que la verdad.
Siento que el decir en voz alta que te quiero pero que ya no estás me ayuda a aceptarlo más cada día. Y sí, hay mañanas en las que me dan ganas de verte, de escucharte, pero recordarte basta. El pasado es lo único que me queda de ti, y sinceramente no sé qué tanto te anhelo en mi presente, incluso en mi futuro. Tal vez no lo hago. Pero eres un bonito ayer, que abrazo con lágrimas y que sabe a té de manzanilla.
También eres la luz mañanera de invierno que te hace pensar que no hará tanto frío y de pronto, a las tres de la tarde todo se nubla y no cargaste con tu suéter; y piensas: carajo! Por qué nadie me aviso. No duraste lo que me gustaría, sin embargo, el tener que dejarte ir me enseñó más de lo que esperaba, y estoy en paz con eso. Curiosamente, ya no me dueles tanto, y te sigo queriendo; pero no cerca. Aunque sí, a veces me pregunto cómo estás, (espero todo bien). No creo que me leas, pero si lo haces, te mando un saludo. Desde lejos, ahí donde estas (ni un paso más) te mando un saludo.
Dicen que los besos también son lugares.
Nosotros nunca visitamos esos lugares, pero debo admitir que nos imaginé llegando, sin reservación, y sin prisa; casi sin saber qué hacíamos ahí.
Lo que jamás imaginé, fue que nos perderíamos en el camino.
Día 2.-
¿Qué carajos me hace feliz?... a veces se me olvida.
Lo primero que viene a mi mente es: recordar. Pero si nado más en ese pensamiento, llego a: sentir.
Tantas experiencias con tantas personas a lo largo de mi vida donde sentí tantas emociones. Emociones que ahora son recuerdos, pero no serían nada si yo no me hubiera permitido sentirlas.
Así que, resumiendo: sentir me hace feliz.
Y va desde sentir el color azul hasta el amarillo y todos los colores en el medio con todo y sus matices. Y de ser feliz mientras río y de ser feliz mientras lloro; y de estar triste mientras río y de estar triste mientras lloro. Y odiar lo que me lastime y de amar lo que me odia. Y estar dispuesta a perdonar. Y aquella vez que di mi corazón bajo la lluvia, pero al día siguiente me lo entregaron en sequía, o el otro día que me daban el cielo pero yo no lo quería. Y la infinidad de veces que era la persona pero no el momento, o el momento pero no la persona, o cuando me aferré a amar pero no me aferré a mi, o cuando fui egoísta y no quise escuchar y perdí a esa persona, las noches que lloré porque no quisieron quedarse y los días que pedí perdón porque yo no podía quedarme, o cuando se quedaron, cuando me quedé. Cuando lastimé, cuando me lastimaron. Cuando quedaba mucho por decir y me callé, o cuando sí lo dije, o cuando lloré en una cafetería sin importar quien viera y que pensaran porque tenía el corazón roto. O cuando recibí una llamada diciendo que mi persona favorita había muerto y dejé mi vida en el metro y desde ese día no la encuentro, (no te encuentro). Cuando le lloré un año y le sigo llorando. Cuando odio la vida o cuando amo el pasado. Esperar sólo el futuro viendo mi vida pasar o viviendo el presente cuando es muy obscuro y no puedo escapar. O ese día soleado cálido donde tomo una taza de mi té favorito y escucho la voz de las personas que amo, cuando abrazo, cuando amo o cuando ya no quiero amar más. Cuando quiero escuchar y cuando quiero gritar. Y las veces que no quiero saber más nada, pero también cuando quiero saberlo todo. Cuando quiero desaparecer y no puedo o cuando quiero ser escuchada pero parezco invisible. Cuando por más que quiera querer no puedo o cuando quiero dejar de querer, tampoco puedo. Saber, no saber, entender, no entender, querer, amar, odiar, no sentir nada. Llorar, llover, quemar, arder, perder, encontrar. Correr, volar, saltar, trabajar, descansar, desertar, seguir. Ser, no ser, poder, rendirte, abrir, cerrar, cantar, callar. Sentir. Vivir.
Me hace feliz recordar que puedo sentir, y que siempre voy a estar dispuesta a más.
Dicen que recordar es volver a vivir; y para mi recordar es sentir. Y que bonito vivir todos los días. Y en esos días recordar y en esos días, sentir.
Día 1.-
Empezaré diciendo que soy: siempre demasiado. Nunca pude aprender a ser menos de todo lo que me dijeron que ya era demasiado, y entonces crecí y mis demasiados crecieron conmigo; es por eso que ahora rezo para que las próximas nuevas caras que me conozcan no se cansen de mi (tan rápido).
Me percibo triste pero me creen feliz, aunque en realidad nunca sé como me siento. Pero siempre siento, y mucho, más de lo que mi cuerpo puede soportar, y creo que por eso vivo rota, pero me gusta, vivir rota por sentir de más, ya hasta me crecieron flores en las grietas y me he rodeado de personas que saben regarlas. Personas a las cuales quiero mucho.
Me he dado cuenta últimamente que la suma de mis partes son personas, y amo a estas personas. Unas me hacen reír y a veces llorar, en momentos me hacen reír mientras lloró y otros llorar mientras río, y me gusta. Me gusta que mi alma tenga forma de todos esos rostros que han marcado mi vida, que me han hecho sentir y desaparecer y crecer.
Antes creía que odiaba todo, pero me di cuenta que en realidad amaba tanto tantas cosas que entonces terminaba odiando, por eso de los huecos que te dejan los adioses y los finales, esos sí los odio, pero los quiero mucho.
Soy muy de corazón abierto y sin filtros, yo creo que por eso me gustan tantas cosas: me gusta estar sola, pero no me gusta que me dejen sola cuando no quiero estar sola, pero no me gusta decir que no me dejen sola, porque me da pena y no quiero molestar; me gusta la lluvia, pero no me gusta que me de frío; me gustan los tamales, más el de dulce, pero no me gusta que de ese no puedo comer; me gusta el chocolate blanco, aunque digan que no es chocolate; me gusta hablar con esa persona, aunque me ponga triste, pero feliz, también me gustan los mazapanes y el agua de nuez. Me gusta caminar, pero solo cuando traigo zapatos cómodos. Ah, y me gustan mucho los vestidos de flores. Me gusta la vida, pero a veces no mucho, porque mi abuelita ya no está, y eso me pone triste y la extraño, y no me gusta extrañarla y no tenerla, pero me gustó haberla conocido y haber vivido tanto a su lado. Me gusto yo, mucho, aunque hay días que no, pero otros muchos sí y con eso soy poquito más feliz.
Siempre intento ser un poquito más feliz (si se puede), y cuando no lo logro, ta bien, aprendí a dejarlo ir y a que la vida sigue después de no ser feliz, incluso después de sí serlo, todo sigue y no para y no te espera, siono. Ya no me esfuerzo mucho por que mi rostro se ilumine, en el camino quedan muchos días pa ser feliz; y si no fue ayer, ya será pasado mañana.
Ya vivo al día, sin esfuerzo, pero sí con ganas; y eso sí, sin arrepentirme y sin quedarme con ganas de nada. Que si me voy mañana, que se sepa, que de Camila siempre hubo demasiado, hasta de sobra.
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Describirme es complejo, pero hice mi mejor intento. Aquí está un mini pedacito de mí, escrito a las once de la noche mientras escuchaba música triste. Gracias por leer.
Adiós.