Jared suspiró y, tomando su barbilla con la mano, obligó a Gabriel a mirarlo a los ojos. Sus ojos azules se veían divertidos y tiernos a la vez.
–Soy muy consciente de todos los... aspectos menos encantadores de tu personalidad. Te he visto en tu peor momento. Te he visto ser egoísta, mesquino, vengativo y extremadamente posesivo. Y eso no hace que te ame menos.
–¿Por qué? –susurró.
–Porque cuando amas a alguien, no lo amas por los rasgos buenos de su personalidad y acciones. Lo amas, porque lo amas, con todos sus defectos y ridículas inseguridades –Jared sonrió, tocando los labios de Gabriel–. Te amo, cariño. Probablemente más de lo que debería. Gabriel le devolvió la sonrisa y ocultó su sonrisa en el cuello.
—JABW












