4/27/20 El día en que Venus se despidió de la Luna
El día siguiente, cuando sabía que ya no podría verte durante mucho tiempo me sentí como el atardecer de hoy. En el momento en que el cielo se pintó de fuego, de amarillos y naranjas intensos que negaban la oscuridad que llegaba con las nubes azules... Después, al anochecer, fui Luna.
La noche siguiente, parecía que la Luna pintaba sus sentimientos en el cielo, no quería que llegara la hora en la que tendría que salir sin Venus a su lado. Pero sabía que era inevitable huir del destino y solamente duró un poco su resistencia. Esta vez Venus ya no estuvo para calmar su llanto y brindarle su luz. Su propio brillo se escurría entre sus lágrimas para que no se quedara en la penumbra de su soledad. Destellos cálidos como los abrazos que anhelaba tener. El Cielo lloró como ella y las nubes la acobijaron. Cuando la calma llegó, las nubes le cedieron el paso y, ahí estaba la Luna brillando a medias... cargando con su incertidumbre. No sabía si tendría fuerza para iluminar las noches siguientes pero pensaba que si lo lograba Venus la alcanzaría a ver aún en la lejanía.













