«Cuando el amor exige algo y a la vez su contrario, el sujeto (amante) se extravía y desconcierta porque en alguno de sus deseos está de acuerdo con el amado, y éste lo desea y procura su unión. Pero si el amado quiere la separación (de su amante) experimenta dos sentimientos opuestos que le son queridos (en igual medida). Esta es la turbación que acompaña siempre al amor, y por la que se caracteriza todo aquel de quien se dice que está enamorado».
Ibn Arabí: El intérprete de los deseos (Turÿuman al-Ashwaq). Editora Regional de Murcia, pág. 103. Murcia, 2002.
TGO
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