Sabía que estaba siendo paranoica cuando me di cuenta que me hice ideas en donde yo, claramente no era humana y comencé a volverme un personaje de circo para los demás.
— Hoy tenemos una nueva adquisición en nuestro circo Dealler Nation! — Gritó el anfitrión del circo, sonriente ante los espectadores. — ¿Están listo damas y caballeros? — Cuestionó recibiendo gritos de parte de la audiencia.
Y cómo si no necesitará más pasó a retirarse, el escenario estaba vacío y parecía que había cambiado a lo que podía describirse como un campo de batalla, la chica de cabellos negros había salido por uno de los extremos.
Los brazos y piernas descubiertas, mientras solo le abrigaba un corsé de negro y pequeño short del mismo color, sus tatuajes, su piel, estaba siendo exhibida, además de todos los ojos puestos en ella, expectantes a que haría, pues no era más que una mujer debilucha que mantenía sus manos llenas de sangre. ¿Qué cualidad podía tener además de ser un completo monstruo?
Y la lucha comenzó, era ella contra tres, lanzaban golpes que con velocidad esquivaba, podía escuchar los sonidos que hacían las personas cada que esquivaba algún golpe que parecía que iba a ser dado en ella con brutalidad, ella tampoco entendía en qué momento había llegado a ser parte del espectaculo y que clase de cosas presentaban en ese circo para ponerla a luchar de aquella manera.
No quería hacerles daño, tampoco quería ser vista con miedo y aunque los comentarios de las tres personas fueran machistas e hirientes intentaba calmar su ira y su fuerza limitándose a esquivar y jamás contraatacar, no fue hasta que la voz de alguien en su cabeza culpandola de ser débil de tal manera en que pudiera desconcentrarse y recibir el primer golpe que aunque no le causó dolor alguno o que se moviera de su puesto, llegó, se dio cuenta de su situación, debía luchar también.
Sabía que la audiencia estaba atónita luego de aquel golpe que no causó nada y cuando uno nuevo iba a llegar solo estiro su brazo parando en seco la mano gruesa del contrario, sumando un movimiento de brazo que le lanzó a un lado. Aquello ya no era un circo, no, claro que no, era entretenimiento lleno de sangre para un público enfermo.
Su mirada gélida fue lanzada hacia los dos sobrantes y sin medir su fuerza simplemente pasó a quitarse sus guantes y abrir los ojos.
El cuerpo inerte frente a ella en aquella habitación blanca fue lo primero que visualizó, recordando así que estaba en pruebas, subiria de cargo luego de checar todas sus habilidades, podía ver las cámaras además de saber que detrás de ellas estaban personas, sabía también que se había quedado dormida al no tener respuesta de nada y pudo darse cuenta que aquel sueño era semejante a su realidad en lo laboral.
Cada una de sus habilidades, sus dones e incluso los más sobrenaturales eran explotados por aquella mafia, en busca de su propia riqueza dejando así de lado todas sus necesidades, Dakota era, simplemente, un personaje de uso para aquel circo que se hacía llamar Yakuza.