A D D I D
Despierto temprano. Suspiro.
En la foto del buro te miro. Deseo lo que nunca existió.
Añoro esos brazos que nunca me abrazaron, que no lo harán.
Me doy un rápido baño.
Los engaño, me engaño. Sé que decir y que hacer para no parecer lo que suelo ser.
Tomo el transporte sumido en mil dudas. Estoy hecho de fugas.
Llego, pasan horas, minutos, un segundo. Te miro. No saludo.
Pero existo, existo cerca de ti.
Existo y no sólo para mí.
Existo por mirar tu sonrisa, que en mis días más secos es como una brisa.
Existes, vives.
Eres un rayo de sol en los días más tristes. Eres aire y eres sombra que al viajero conforta.
Eres polvo y eres agua. Eres lo que muchos quisieron, lo que pocos notaron.
Eres luz, eres paz. Contigo quiero estar.
¿Qué ocultas?
Me inmutas.
¿Existo?
Dudo. Me limito.
Me limito a verte pasar. Me limito a nada aspirar.
Alguna vez, como de fantasía, parezco ser la causa de tu alegría.
Caminas, respiras, ¡de pronto me miras! ¡Que gozo! ¡Que dicha! Y tú ni te imaginas.
A casa me vuelvo con el corazón revuelto.
Sonrío, me viste, ¡que eterna abadía!
Me has hecho el día.
¡Me has hecho la vida!
~Anónimo (Noviembre 2017)















