El momento en el que quiero pensar que hay un destino y no quiero mover las cosas y dejar que pase lo que tenga que pasar, no tengo ganas de volver a intentar conquistarla porque pues creo que los hombres muchas veces confundimos las circunstancias/situaciones y es ahí cuando entramos en el error de enamorarnos de una historia que uno mismo va formando en la mente y tan bueno que resulta ser el cuento que al final piensas que todo es verdad. Y siempre resulta todo ser una mentira que uno mismo se encargó de crear.












