Con las manos en su espalda, se asomó a ver una vez más a la nueva integrante en su cuna, que parecía dormir tan plácidamente, como si toda la paz del mundo estuviese concentrada a su alrededor en aquel momento y frunció ligeramente el ceño, antes de devolver la mirada a su líder. — ¿Qué tan segura esta de que desea que la cargue, jefa?, porque… bueno si, si soy bueno con las manos, pero no creo que se relacione para nada con esto. — Confeso con una expresión de preocupación real en su rostro. — Aparte parece tan pequeñita y frágil… ¿segura que no quiere que tapemos las ventanas? ¿Y si le entra algo?, de eso no pueden protegerla las balas. — Señalo al mismo tiempo que devolvía sus ojos cafés claros a la bebita, sabia lo ridículo que sonaba todo aquello y aunque como la mayoría de los miembros, había aprovechado los ocho meses para hacer su investigación, algo le decía que el ponerla en práctica no sería tan sencillo como el internet lo hacía parecer. @adrianaxgutierrez










