Un réquiem para Ajmatova.
Un réquiem para Ajmatova.
Para ellas he escrito un sudario, con las tristes palabras que les he escuchado decir […] Donde pasaban trescientas horas de pie, esperando ante los cerrojos que no se abrían. Porque temo olvidar, en la paz de la muerte, las ruedas del siniestro furgón negro, y el ruido de la puerta odiosa, y el alarido de la anciana, como el del animal herido. Réquiem, Ana Ajmatova. Las fantasmagorías que antes…
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