carta al hombre de la ruta 10.
¿usted puede creer que le tengo miedo?
quizá esté paranoica, pero de no estarlo, ¿qué sería de mí?
que este mundo, que este país, mi México, me tiene así.
todo los días salgo sin saber si voy a regresar, sin saber si alguien me hará daño o si voy a tener que vivir con algo peor que la muerte.
tiemblo cuando escucho que un auto abruptamente se detiene a mi lado.
tiemblo cuando los hombres van detrás de mí, cuando se me quedan viendo, cuando me hablan, me chiflan, me gritan.
tiemblo cuando la calle está oscura y debo caminar.
Y me preocupo, y empiezo a pensar en mis padres y en lo que harán; cómo se sentirán al enterarse de que algo me ha pasado. Y de cómo la policía los ignorará y ellos tratarán de buscar justicia, y se pasarán las noches en vela, preguntándose por qué mi hija.
lloro por algo que ni siquiera me ha pasado, pero que es la realidad de muchas mujeres a diario.
usted puede creer que todo eso pasa por mi mente mientras voy sentada a su lado?
no creo que usted sea una mala persona, tal vez tenga que enfrentarse a esta misma historia todo el tiempo. A usted también le afecta esta violencia normalizada.
por último, perdone que mi pierna roce la suya, el camión se mueve, no crea que lo estoy incitando.