—¡Vamos!—Grito la mujer—Necesito una respuesta—Parecía que estaba enojada, pero había un rastro de emoción en sus ojos, lo cual era bastante perturbador. —Ya te di una respuesta—Willy intentaba mantenerse tranquilo, respiraba lentamente, no quería perder el control, no le iba dar en el gusto a ella. —Esa me la diste antes, quiero que lo pienses otra vez— —No se cómo puedes creer que yo cambiaría de opinión, mataste a tanta gente—Le espeto, sacando algo de la rabia que tenía guardada. La mujer comenzó a reírse—No mientas cariño, que no eres ningún tipo de héroe noble, tu estas enojado porque mate a tu principito ¿Me equivoco? Yo se que la gente que estaba en ese edificio es tu menor problema, porque sabes que el único que importaba ahí era el, pero ustedes son superiores a cualquiera de los que pisaron ese edificio, así que no te preocupes, no esta mal que seas egoísta, de hecho es mi parte favorita de ti— —Tienes razón—Confeso. —Lo se ¿Aceptas?— —No— —Bueno, estamos dando pequeños pasos— —Lo entrañó, además creo que si tan sólo digo su nombre mi corazón se va a romper en pedacitos otra vez, por eso mismo soy un egoísta, porque si pudiera salvarlo tan sólo a el de esa explosión lo haría—Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, era casi imposible —Sólo que también se que hay tanta gente en esta ciudad que haría esto mismo, con tal de poder tomar las manos de esa persona que tanto aman, desgraciadamente no va a pasar, y todo es tu culpa, si ninguno de nosotros los volvemos a ver es por tu culpa— —¿Terminaste?—Soltó un bostezo—Eres tan irritante, mira niño, hay tres tipos de personas en este mundo, los que no son nada, llámense la mayoría de los ciudadanos de esta lugar , los que son algo, pero prefieren ser simples y los que aprovechan su habilidad, pensaba que eras este último, sólo que me equivoque, eres peor que los inútiles de toda esta ciudad, eres feliz con lo que tienes, o en realidad lo eras, ya que no tienes a tu principito— —Lo tengo, quizás no lo vuelva a ver, pero estará conmigo, el me apoyara todos los días de mi vida hasta que me vuelva a reunir con el, así me guiara hasta el camino correcto, para acabar con tus fuerzas, y que así no le robes la felicidad a nadie más, va a ser tu fin, lo prometo—Toco su propio pecho—Por todos defenderé eso, aunque sea lo último que haga— Ella casi ya no ponía atención a lo que el decía—¿Sabes? Yo te traía un regalo, sólo tenías que decir que si, pero estamos a este punto en que voy a tener forzar las cosas—Tomo un transmisor—Yo quería ser feliz con el "General" y el "Rey", pero a veces algunos se niegan a mejorar—Luego le dijo algo casi inaudible al transmisor, a excepción de esto—Sueltenlo— —Estoy listo para lo que sea— —No lo estas, te lo aseguro, no ante el Rey— Willy dejo de ver a la mujer, porque ante sus ojos había algo mucho más importante, el mismo joven con el que había estado esa mañana, el que lo había hecho tan feliz y el que estaba vivo—Samuel—Se acerco lentamente a el. Su mirada estaba perdida, estaba pálido, además de que tenía bastantes heridas en el cuerpo, lo que preocupó a Willy, pero cuando estaba a punto de tocarlo recibió un fuerte golpe en el rostro. —Samuel—Repitió ahora que estaba en el piso por la fuerza del otro, así que se levantó para que finalmente ocurriera lo mismo. —Te presento a mi Rey, actualmente el bioterroristas más fuerte, tenía planeado hacerte igual a el, para que fueras mi General, pero eres demasiado débil, tu mente no lo aguantaría—Soltó un suspiro—Del lado positivo podré ver los avances con este lindo chico— Willy no sabía que hacer, lo único que podía hacer era levantarse para que lo volvieran a golpear, una y otra vez. —Mi Rey—Lo llamo la mujer. —¿Si?—La voz de Vegetta resonó en la mente del otro, como si lo hubiera traído a la realidad. —Sube al siguiente nivel, antes de que esto se vuelva aburrido—Ordeno ella. El siguiente golpe que recibió Willy realmente le dolió, un puñetazo directo al pecho que le paró la respiración por unos segundos. La mujer la miraba expectante— Vamos soldado, gánate tus medalla ¿No prometiste acabar con todo lo que destruyera la felicidad de la gente? Porque el va a hacer eso— Vegetta agarro desde el cuello al otro chico, apretando cada vez más fuerte, cortándole poco a poco la respiración. —Mi Rey ¿Que vas a hacer?— —Matarlo—Respondió fríamente. —Es tu única opción, sino lo matas el te matara a ti, y no podrás cumplir tu promesa, tienes que cumplirla ¿No?¿Dónde quedaron esas bellas palabras que me gritabas antes?—Comento con una sádica risa. Willy miro al chico que estaba frente a el, podía levantar su mano y dispararle directamente al corazón, así podría salvarse, pero no pudo—Sigo siendo un egoísta, como dije antes si pudiera hacer algo para salvarlo, aunque sólo fuera al el, lo haría, yo no puedo cumplir mi promesa—Intento tomar una última bocanada aire—Terminemos con esto—Cerro los ojos, para pensar no en el chico que estaba frente a el, sino en aquel que una vez lo amo. —Eres tan aburrido, acabalo—Fue su orden final. Vegetta no apretó más, de hecho hizo exactamente lo contrario dejando caer al chico al piso, que no entendía que pasaba. —Samuel—Lo llamo Willy, pero no obtuvo una respuesta, simplemente el miraba al vacío. —Guillermo—Esa voz no le pertenecía ni al chico, ni a la mujer—¿Me escuchas?— —Si ¿Eres tu Sarah?— —¿Estas bien?— —Si ¿Sarah?— —Tranquilo, si soy yo, ahora tengo que hacer algo importante, pero quiero que distraigas a la mujer durante unos segundos ¿Ok?— —Esta bien ¿Sarah?— —¿Si?— —Esta vivo— —Yo también estoy feliz por eso, mantengamos eso— Willy se paró, mostrándole a ella que no le había ocurrido absolutamente nada, que podía caminar tranquilamente, aunque le doliera todo el cuerpo. —¡Mátalo!—Grito molesta—Mátalo que para eso te tengo, luego matarás a todos los que se me opongan, como a la "Araña", y todos los que yo te diga— Vegetta seguía sin moverse, como si su cerebro se hubiera parado a la espera de que todo cobrara sentido. —¿Qué le hiciste?— —Yo nada—Respondió Willy—¿Qué le hiciste tu?— —Es obvio que le lavé el cerebro como a todos los soldados de la DUP—Estaba tan furiosa que golpeaba la cámara, pero tras eso su imagen se cortó, dejando ver horribles imágenes tanto de agente y conductores, de como los trataban en la DUP—Todas la pruebas que hago al entrar son para ver quienes están capaces de aguantar la presión del lavado de cerebro, o si no se darían cuenta de lo que hacen realmente— —¿Alex también?— —¿Ese? Me parecía un buen agente, pero ante la más mínima presión recupero su memoria, me alegró que me quitarás ese problema de encima— —Entonces es posible hacer eso ¿La pueden recuperar?— —Se supone que no— Willy se dio la vuelta, para mirar al otro chico que seguía paralizado—Samuel—Lo llamo— ¿Sabes quien soy?— Vegetta bajo sus brazos, no podía apartar la mirada del chico que le hablaba, estaba perdido en sus ojos, en sus mejilla y en sus labios. —Soy Guillermo, o Willy, como prefieras decirme—Se puso frente al chico. —Willy—Fue casi un susurro. —¡No!—Grito la mujer—Mi Rey, se supone que eras el mejor, que eras perfecto— —El lo es, es perfecto—Tomo las manos del chico con cariño—Es mi todo— —Estoy harta de ti, debí matarte cuando te vi por primera vez, habría sido tu fin, o mejor debí hacerte explotar en el edificio con los otros idiotas—Ella iba a seguir despotricando contra el chico, pero ahora fue su voz la que se cortó. En la pantalla a pareció Sarah—Queridos ciudadanos, lo que escucharon fue a la presidenta de la DUP confesando todo, a todos nos duele lo que pasó, a todos los ciudadanos de que aquí, eso incluye a los conductores, las pérdidas que hubieron son irreemplazables, nadie de los que murieron ahí va volver, pero está en nuestras manos que esto no vuelva a pasar—Tomo una gran bocanada—Yo no seré la que los guíe en esto, serán ustedes mismos, los que guíen este lugar, y nosotros los conductores esperamos poder ayudarles, esperamos poder estar con ustedes—Finalmente la pantalla se apagó, dejando a oscuras ese lugar. —Willy ¿Qué paso?—Pregunto Vegetta, que ya tenía la mente más clara. —Más tarde te explico—Se dejo caer en los brazos de su novio. —¿Estas bien?—Le pregunto alarmado por su estado actual. —Perfectamente, si tu estas aquí conmigo—Tomo el rostro del mayor y le plantó un beso—Ven vamos, los otros estarán feliz de verte. -------------- Ahora que estoy aquí quiero disculparme por no responder a algunas personas, me preguntaban por Vegetta y yo no podía decirles que estaba vivo, aunque me moría por contarles. Obvio que estaba vivo, le habría dado una muerte más dramática de ser así. Ahora me doy cuenta que termine esta historia, si bien me queda un epílogo para cerrar otras cosas, por lo demás esto es todo...Fue un gusto escribir para ustedes. Hasta luego y espero que nos veamos pronto.