Calle #AlbertoHerrera en #LaVilla, #CiudadDeMéxico.

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Calle #AlbertoHerrera en #LaVilla, #CiudadDeMéxico.
Podría crear un blog sólo con secuencias de la historia del cine que me entusiasman y me faltarían días.
Ésta, en concreto, pertenece a la película "Magnolia" (1999) la tercera que Paul Thomas Anderson dirige, justo entre "Boogie Nights" y "Punch Drunk Love". Quienes me conocen, saben de mi particular fijación por esta secuencia. La todavía breve carrera de su director ha ido interesándome cada vez más -su última película aún inédita "The Master", secretamente basada en Dan R Kootz, el padre de la Cienciología, ha creado unas expectativas tremendas tras su paso por el Festival de Venecia-
"Magnolia" es una de esas películas corales en las que aparentemente los personajes resultan independientes entre sí hasta que se nos desvela que en realidad todos estaban relacionados por una trama común que ha ido tejiéndose y que pone el vértice en los minutos finales.
No es un film que me resultara del todo fascinante, al menos en su conjunto, sin embargo dicen que una película pasa a ser una gran película sólo cuando la mayor parte de sus espectadores coinciden en recordar una misma secuencia independientemente del tiempo que haya pasado desde su visionado. Lo son el baile de Gene Kelly bajo la lluvia, el plano de Audrey Hepburn con su café frente a Tiffany's, el baño de Carmen Maura bajo la manguera municipal en una sofocante noche madrileña o el travelling aéreo de Julie Andrews con los brazos abiertos sobre la cima de una verde colina en los Alpes.
En este caso, esa secuencia es, indiscutiblemente, ésta, que me sirve de paso para clamar que el talento de Julianne Moore esconde uno de los mas redondos y certeros de su generación.
En estos escasos dos minutos es capaz no solo de interpretar dos diferentes estados de ánimo completamente opuestos, sino de guiarnos a través de ellos sin puntos de sutura, sin hacernos conscientes de en que punto exacto radica la transición entre ellos, siendo ahí donde reside para mi la mayor diferencia entre una gran interpretación y otra sublime.
En esta escena, el guíon podría haber tenido una coma más, un renglón menos, una pausa mas larga, o ninguna, otras palabras diferentemente escogidas, o incluso rodarse muda... No hubiera cambiado apenas nada mi percepción de la intensidad de Julianne Moore como intérprete. Su rabia in crescendo que estalla desordenada y hostil se despliega desde su misma mirada. Siempre que la veo me pregunto como se llega a un set de rodaje, ciertamente tras una serie de ensayos previos, y se actúa de repente y a golpe de claqueta con esa intensidad, en dónde se ha buscado para desarrollarla y sobre todo, qué es lo que queda en uno tras el grito de 'Corten!!' : debe de haber un poso, una huella, algo que llevará sin duda días sacarse de encima, o que quizás ya nunca se pierde del todo. Pensar que dos de sus interpretaciones mas sobrecogedoras : la de "Magnolia" y la del "El fin del romance" comparten el mismo año de producción, 1999, añade todavía más asombro a mi duda acerca de cómo se recompone emocionalmente una intérprete tras semejante intensidad desplegada.
He enlazado la versión doblada al castellano en el encabezamiento de este post intencionalmente, porque aquí hay que romper no una sino un batallón de lanzas por los dobladores de este país. Una vez mas aquí es Rebeca Manriquez quien pone voz a Julianne Moore, como también lo ha hecho en otras ocasiones con Sigourney Weaver, Sharon Stone o Michelle Pfeiffer. Doblar no es únicamente el esfuerzo por encajar un texto en unos labios en pantalla, sino reinterpretar sin ser visto, prestar la voz al drama con todos sus colores, temperaturas y matices.. y en este país existe una enorme tradición y calidad en ese terreno que nunca aplaudiremos lo suficiente.
No obstante, resulta indispensable visionar tambien la versión original (Ver secuencia en ingles) no solo para asombrarse con los mil matices de su voz original - desde los titubeos inconscientes de su inicio, hasta su voz llorosa y rota por la frustración justo antes de marcharse de la farmacia - sino para apreciar aun más si cabe el formidable trabajo de Rebeca Manriquez como dobladora.
Enlazo aqui con otra escena memorable de la misma pelicula en sus dos versiones, la original con la voz de Julianne Moore y la doblada por Rebeca Manriquez.
http://www.youtube.com/watch?v=5atrpHctFeg&feature=related (version original)
http://www.youtube.com/watch?v=n7wlMdXbZkU (version doblada)
Conozco poco del mundo del doblaje, más allá de saber algunos nombres aislados de actores que admiro, pero a nivel personal conozco dos casos muy elocuentes, el de Ivan Labanda, polifacético donde los haya y ya consagrado con una carrera cada día mas meteórica, y el de mi buen amigo Alberto Herrera, quien desde hace un par de años largos y, tras haberse formado academicamente a conciencia, trata de hacerse, con una ilusion y empeño encomiables, con un sitio dentro de la industria del doblaje a base de colaboraciones y personajes episódicos en series de animación e incluso en alguna que otra superproducción. Oírles o leerles, ya que sigo de cerca a ambos en las redes sociales- es oír (o leer) cómo aman su oficio con una pasión que resulta insólita encontrar en el común de las profesiones mundanas, los dos conviven con el perfeccionismo con total naturalidad ya que, para ellos, sus personajes son sus propias criaturas. Y es que aunque no tengan su propia corporeidad física, es a través de su voz que han cobrado vida. Se la deben y se lo deben a su vez.
Pero volviendo a Julianne Moore, cuando uno se encuentra de bruces con el trabajo de actrices como ella, acaba irritándose al ver que aún hoy ninguna de sus cuatro nominaciones al Oscar hasta la fecha (Far from Heaven y The end of the affair como protagonista y Boogie Nights y The hours como secundaria) le ha hecho valedora de la estatuilla, si bien sabemos que estos galardones, al menos en el apartado de intérpretes, no reconocen últimamente más legitimidad que la de dar lustre al trailer de una futura produccion preludiando el nombre del ganador con el famoso "Academy Award Winner...", da una rabia tremenda que en el caso de "Magnolia" ni tan siquiera se valorara a Julianne Moore como aspirante en la categoría de mejor actriz de reparto, pese a los innumerables aplausos y distinciones que este film le reportó en diferentes certámenes internacionales. Ese año, el Oscar a actriz secundaria fue a parar a Angelina Jolie por "Girl interrupted" ... (para gustos fueron hechos los colores, no diré más...)
Existe un pequeño documental realizado por un equipo del The New York Times llamado "The best perfomance of the decade" (clic aqui para ver) en el que que resulta muy curioso - y ciertamente morboso - ver reflexionar a actores de la categoría de George Clooney, Colin Firth, Corey Mulligan o la misma Julianne Moore acerca de la que ellos consideran la mejor interpretacion de la década... oírles es como asistir a una clase magistral. La elección de Julianne Moore en concreto es Sean Penn en "Mystic River" de Clint Eastwood, y si bien empatizo plenamente con su criterio, hacer rankings de lo mejor y lo peor, sobre todo aplicados a un espectro tan enorme de variables, siendo ademas la mayor parte de ellas subjetivas, nunca me ha resultado una tarea en absoluto justa.
Para aquellos que no siguen de cerca su carrera, o que tal vez nunca le han prestado excesiva atención como actriz, recomiendo buscar como sea la reciente "Game Change" (2011) Esta película, que cuenta con el marchamo de calidad que solo HBO sabe imprimir, está dirigida por Jay Roach cuya confusa carrera de realizador vacila entre títulos como la saga de "Austin Powers" y "Meet the fockers" o los tan politicamente incorrectos como intrascendentes films protagonizados por Sacha Baron Cohen "Borat" y "Bruno" como productor.
"Game Change" se inspira en un libro del mismo título escrito por dos periodistas políticos, John Heilemann y Mark Halperin. En ella se relata cómo la elección de Palin como candidata a la vicepresidencia en 2008 cambió el juego político y arruinó la campaña del senador John McCain (esa es la tesis de los autores, otros dirían que McCain perdió por sus propios medios o incluso por los de Barack Obama).
"Game Change" camina en la línea de otras magistrales personificaciones cinematográficas recientes como la de Meryl Streep en "The Iron Lady", Helen Mirren en "The Queen" o Anthony Hopkins en "Nixon" basadas en personajes contemporáneos de gran calado político, con los que no solo se logra un escalofriante parecido físico sino que además ofrecen una interpretación tan sólida como admirable. Una certera aproximación al modo en que se edifican las carreras presidenciales en EE.UU y también, del vértigo con que se derrumban.
Ver Trailer "Game Change"