El amor no se negocia.
No se ruega.
No se pide.
No se gasta ni se cansa.
Tampoco se agota ni cambia con el tiempo.
No lastima, repito, el amor no lastima.
El amor no se dosifica.
No se entrega por partes ni en cuotas.
Entonces, si no estás dispuestx a aceptar lo que sí es, no intentes nunca determinar, encasillar o condicionar al amor.
El amor nunca lastimó a nadie como para que vos vengas y lo quieras asesinar.
Dejalo tranquilo, que solito y en silencio se mueve y hace su trabajo.















