Abro los ojos... oscuridad, espero unos segundos para acostumbrarme y lo único que consigo ver es una pequeña luz al fondo. Me levanto a horcajadas de aquel suelo frio y húmedo y me dirijo hasta la casi inexistente luz, me tropiezo unas cuantas veces antes de llegar hasta el fondo, al llegar averiguo que la luz entra por la cerradura de una puerta, intento abrirla pero todos mis esfuerzos son en vano, pues está cerrada. Tras unos minutos de desesperación opto por ir palpando la pared hasta encontrar algo que pueda serme útil, una linterna, cerillas… algo. Unos minutos más tarde oigo unos ruidos constantes que hacen que se me ericen los pelos de la nuca, se va acercando hasta sentir un aliento en mi cuello y sin poder moverme me quedo paralizada, pero unas manos me cogen de los hombros firmemente y me giran Abro los ojos… oscuridad, intento adaptar mi vista pero tras unos segundos me doy cuenta de que no hay ninguna luz, y solo recuerdo el sonido de unos pasos y unas manos agarrándome los hombros, me incorporo y noto que tengo las muñecas y los tobillos atados al suelo y que no me puedo mover, me empiezo a agobiar y grito, grito con todas mis fuerzas sabiendo que no obtendré repuesta -¡SOCORROOOOOO! Nada, solo se oye el eco de mi voz y de repente un estallido ensordecedor, siento que la cabeza me da vueltas y me desmayo. Abro los ojos…esta vez no está oscuro, esta vez estoy tumbada sobre la hierba en medio de una pradera, yo sola. Me incorporo con gran esfuerzo pues siento el cuerpo muy pesado, llevo puesto un vestido azul que en su época tuvo que ser precioso pero ahora estaba manchado y roto con un hombro al aire. Camino sin rumbo durante minutos, horas… hasta que me duelen las piernas y tengo que sentarme. Tras unos segundos me surgen preguntas ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Por qué? ¿Quién?