Me gustan las noches como estas, cuando solo abro la ventana y dejo que el aire fresco de otoño me envuelva, con pequeñas chispas de lluvia que acarician mis manos. A veces la vida es eso: esos momentos sencillos y efímeros en la madrugada. Tengo situaciones, problemas, como todos, pero creo que a veces somos simplemente personas que no se detienen a sentir estos instantes. Confío en que todo viene para bien, en que podemos estar mejor, y en la magia de sanar lo que no hablamos con nadie más. Quizá hoy sea una noche para encontrar paz en la lluvia y esperanza en el silencio.









