Si todo lo que ha recibido vida, muriera, y estando muerto, permaneciera en el mismo estado, o lo que es lo mismo, no reviviera, ¿no resultaría que todas las cosas concluirían y nada viviría? Porque si de las cosas muertas no nacen las cosas vivas, y si las cosas vivas mueren, ¿no es absolutamente inevitable que todas las cosas sean al fin absorbidas por la muerte?
Nuestra ciencia no es más que una reminicencia. Si este principio es verdadero, es indispensable que hayamos aprendido en otro tiempo las cosas que recordamos en este; lo que sería imposible, si nuestra alma no existiera antes de tomar esta forma humana. Esta es una nueva prueba de que nuestra alma es inmortal.
-Platón










