Recostado en una de las cientos de sillas plegables, se encontraba Benjamin con sus ojos plenamente cerrados, relajándose por primera vez en meses. Eso era hasta sentir una extraña molestia a su alrededor, como si alguien estuviera observándole. “Por última vez, no vine aquí para cuidar a niños. Ya tengo bastante con mis hermanos...”













