Tortugas y Avances
Sucede que hace 19 días que dejé de trabajar en el SAR La Tortuga, y creo que es de las despedidas mas crueles que he vivido desde que dejé mi casa en Venezuela, de Teodoro Schmidt me fui molesto, pero del SAR La tortuga, me fui decepcionado y triste. Por mas de un año, llegaba a las 8.00 de la mañana, me tocó el periodo más critico y demandante del COVID, me tocó una población vulnerable, que es la palabra bonita detrás de: una población ignorante, maleducada, altanera y violenta, que son palabras que esconden la pobreza y el retraso y la anarquía en la que se vive en Alto Hospicio, llegué asustado pero con muchas ganas de comenzar, llegue sin el EUNACOM, y me fui con él, llegué con maletas, y me fui con un auto, llegue a ganar el doble de lo que ganaba en Teodoro Schmidt y a cambio llegué a cambiar mis ganas de trabajar por el deterioro de mi salud mental.
Sucede que yo pensaba que ser médico de urgencias, era lo mejor, era lo mas hermoso, lo mas agradable, a quien no le gusta tener un médico de urgencias cerca, aun cuando no pasa nada, alguien que sabe qué hacer o quien puede hacer o como se podría solucionar, al primer intento, salir corriendo al sitio donde él esté es algo al menos alentador, en caso de que algo ocurra. Que ojalá nunca ocurra. Siempre vi con desprecio a esos médicos que se negaban a tocar gente, a ver gente, a estar en una urgencia, a hacer turnos, a entrar en contacto con las tragedias, la comedia y la adrenalina de una urgencia.
Hace ya varios días, me di cuenta, que todo este mundo idilico chocó con una realidad exasperante y frustrante. Primero que todo, es un trabajo mierdero, a veces lleno de mierda real, eres el despreciado entre los médicos por hacer el trabajo más demandante de todos, ¿No dormir haciendo turnos? Uy no, para el tonto. El pago es terriblemente malo, a veces llegas a atender el doble y triple de lo que ve un medico en un consultorio y a final del mes, ambos cobran lo mismo.
No recibes más, no recibes menos, no recibes ni un incentivo, te hacen creer si, que ganas más con bonos, o que te quieren más, pero en verdad te joden tanto como pueden con cautela por lo difícil que es conseguir a otro, que usualmente acepta el empleo, porque puede que esté tan o mas jodido que tu, con deudas o mala preparación y este sea su oportunidad de una entrada fija de dinero, que es peor que la nada de donde viene.
Por otro lado, están los usuarios, que no paran de gritar, exigir y demandar ser atendidos rápido, mientras tu, vas al baño apurado, intentas hacer la digestion de tu desayuno, te cuesta organizarte para almorzar y quizás veas tu teléfono celular de cuando en vez, en resumen, recibes maltrato de tus iguales, recibes maltrato de tus jefes y recibes maltrato de parte de los usuarios.
Pasó un año para que mi empleador, nos diese un colchon, que teníamos que compartir en un cuarto hacinado con otras ocho personas, para dormir al hacer los turnos, lo que me agotó, no fue la gente, no fueron los comentarios de mis pares, fue mi empleador quien pudo habernos dado para descansar un día, o dos, por haberle trabajado durante la horrorosa pandemia del COVID, y en vez de ello aplicó la ley hasta el último punto, y no flexibilizó su dedo bajo ninguna circunstancia:
- ¿Cuántos días de descanso me tocan?
- Ninguno, le faltaron meses para otorgárselos
- Pero yo los trabajé en otro sitio.
- Tenia que trabajarlos en este…
Ambos sonreímos con displicencia. Yo pensando en lo poco que mi trabajo era reconocido y El, pensando que había ganado.
En Teodoro Schmidt llegué a estar encerrado hasta por 7 dias, de turno 24 horas, casi sin dormir al último día, sin fuerzas, dijeron que no solo que no nos querían, sino que habría problemas con los pagos, Aquello me molestó tanto que me fui de allí y acá en Hospicio, me decían que ni por premio de consolación me darían días libres.
Allí comencé a buscar un nuevo empleo. Hubiese aguantado hasta dos meses por tres días al final de ellos, o por un fin de semana largo, en vez de ello, metí una licencia y me fui de vacaciones a dilapidar mi dinero. Un dinero que me había costado trasnochos y que al final de todo, era una molestia para mi jefe el tener que cancelármelo.
Luego conseguí un empleo en el sector privado, trabajo la misma cantidad de horas, veo máximo 36 pacientes en 8 horas de trabajo, como 4 pacientes por hora, con una hora fija de almuerzo, y horas extras que me permiten regresar a mi camita en la noche a dormir. Me encanta la urgencia, pero no volveré a exponerme a condiciones de maltrato.
Son médicos maltratados los de la urgencia.
Yo pensé que cuando fuese médico, seria un medico de urgencias y un profesor de urgencias, pero luego de pasar por esas terribles experiencias, ¿Qué ganas me quedan incluso de ser médico?













