AMOR A PRIMERA VISTA
Amor a primera vista, ¿amor?, ¿se puede amar a alguien con tan sólo verlo?, ¿no será más bien deseo? Deseo a primera vista, diría yo. ¿Por qué confundir el amor con el deseo? El primero puede contener al segundo; pero al revés... no necesariamente, pues el amor es un entramado complejo que va más allá de una simple atracción.
“Amor a primera vista” he oído decir, amor al físico, amar el físico. Difícilmente la belleza del alma se conoce con sólo ver a alguien, las apariencias son engañosas. El amor no se da a primera vista… ¿o acaso será que sí? ¿Ves a alguien y sabes que quieres pasar tu vida con esa persona?, ¡¿todo tras una mirada?!, ¿en serio? ¡Y no es que subestime su poder!, sólo pienso en lo peligroso que ha sido confundir estos sentimientos: Nombrar las cosas como son, es importante. Pienso que hay que oler, escuchar, tocar, conocer, mirar y compartir para que el amor se de.
Un ejemplo de esa idea equivoca de “amor a primera vista” es cuando alguien te gusta y espectas su belleza; la sola idea del beso es excitante pero cuando llega el momento... nada sucede ¡nada! … Terrible. Todo indicio de gusto se esfuma a partir de un beso, y no es que el implicado bese mal, se trata de una química de salivas. Entonces… ¿Qué pasaría con ese “amor”? ¿Debería sobrevivir pese al hecho? ¿Existió? (porque lo único que descubriste después de eso, fue que ya no querías nada)… Entonces no era amor, era la loca atracción por una imagen que tras consumarse con un beso, simplemente no funcionó …
Amor a primera vista, algo a lo que los ciegos concretamente no podrían aspirar, si es que existe. Amor a primer tacto, a primer oído, a primer olor… ¿también podrían ser?, ¿o son igual de dudosos que el “amor a primera vista”? Deseo, diría yo, deseo que, de madurar de la manera correcta, podría convertirse en amor (concepto que hay que preguntarse y replantearse continuamente; sí, tú que me lees).
Conocer con todos los sentidos, pues no porque alguien sea aparentemente “bello” (refiriéndome a lo físico) habrá de oírse, saberse o sentirse bien… o puede que sí, ¡y qué delicia, entonces! Amar desde una integridad y desear igualmente, no para que sean sinónimos, pues no siempre se ama lo que se desea o viceversa, pero sí saber distinguirlos para ser capaces de reconocer desde dónde, para qué y con quién nos relacionamos.
Por Carolina Cervantes














