Amigos de lata
Existen los amigos que valen oro, esos que aunque la estés pasando mal y tengas a todo el mundo en tu contra, ellos están a tu lado. Estos amigos dorados son muy pocos en realidad, y salen a la luz en los malos momentos. Son la vela que ilumina la oscuridad.
Y por otro lado también están los amigos de lata, esos que solo están en las buenas, cuando les conviene. Cuando las cosas se ponen feas, estos “amigos” actúan como si ni te conocieran, de un día para el otro no saben quien sos, y están al igual que todos los demás, en tu contra. Señalándote con el dedo, burlándose, y vos no entendés que carajo esta pasando. ¿Eu, pará, no eramos amigos nosotros dos? y no, ahí te das cuenta de que no era tu amigo.
Una vez alguien muy sabio me dijo que elegir un amigo es como elegir una pareja, al principio me pareció una boludés, nada que ver, pero con el tiempo me di cuenta que si, es así. ¿Cuanto tiempo necesitas conocer a alguien para darte cuenta que realmente lo querés como pareja? Muchísimo tiempo. Con los amigos pasa lo mismo, aunque en la actualidad este tan despreciado ese termino, es una palabra fuertísima, así que pensemos bien con quien la usamos.












