30 años y el descontrol absorbido
Introducción
Ah, los cumpleaños, esas maravillosas ocasiones donde se mezclan la alegría, la camaradería y el inevitable exceso de alcohol. En esta oportunidad, nos encontramos en Salta, donde R, nuestro cumpleañero, está a punto de presidir una fiesta que quedará en la memoria de todos… o al menos, en la parte que no se borre con la resaca. Entre los invitados, se destacan tres amigas que han venido de Bahía Blanca y Campana, Buenos Aires. Una de ellas, la de Campana, decidió que dormir temprano era mejor idea que participar en lo que se convertiría en un festival de descontrol. Por razones obvias y para proteger la integridad de los presentes (o su dignidad, lo que quede de ella), usaremos seudónimos.
Desarrollo
La fiesta comenzó con la llegada de los invitados y los primeros brindis. Borracho1 y Borracha2, habían compartido un apasionado romance de una semana, interrumpido solo por la necesidad de reabastecer el fernet. Pero, para añadirle más sabor al drama, Borracho1 tenía una “chonga”, a la que llamaremos Esta Chica, porque el trauma de la autora aún no está resuelto. Borracha2, claramente molesta por la presencia de Esta Chica, había hecho una simple petición: “Nada de franela intensa frente a mí, que tolero un poco, pero no tanto.”
Mientras la noche avanzaba y las copas se llenaban y vaciaban a un ritmo alarmante, Borracho1 se dedicó a cortejar a Esta Chica sin ningún tipo de discreción, lo que aumentó los espasmos cardíacos de Borracha2, aunque el fernet ayudaba a disimularlos.
En su estado de embriaguez, Borracha2 comenzó a ventilar sus frustraciones con cualquiera que estuviera dispuesto a escuchar. Una chica, a quien llamaremos F, sugirió dejar "recuerdos" como una tanga en la habitación de Borracho1 como venganza. Sin embargo, Borracha2 aún no había llegado al nivel de locura de Glenn Close en Atracción Fatal.
L, otro invitado, le ofreció su apoyo a Borracha2, prometiendo abrazarla cada vez que Borracho1 y Esta Chica se pusieran muy cariñosos. Borracho1, al ver estos abrazos, sintió la necesidad de ajustar cuentas con L, aunque por el momento se contuvo.
F, en medio de la confusión, soltó un "Guarda, se te escapa el burro" y Borracho1, que ya no hacía sinapsis, preguntó preocupado "¿Qué burro?".
Afortunadamente, Borracha2 tenía una amiga fiel. AmigaFiel, que aunque bebía al mismo ritmo, mantenía algo de sensatez. Borracha2, en su desesperación, le pidió a AmigaFiel que le eligiera a alguien para besuquear, ya que ella no tenía las habilidades cognitivas para hacerlo. AmigaFiel le dijo que esa no era la solución. Borracha2, en un trance solemne y mirándola fijamente, repitió "No es la solución", como si de una verdad universal se tratara.
La fiesta había comenzado mal y seguía empeorando. Borracho1, en su afán de ser gracioso, expuso una de las vulnerabilidades de Borracha2 delante de todos. Borracha2 contempló sus opciones: pegarle un sartenazo, preguntar a la gente si les había parecido gracioso o jugarla de canchera y optar por un mecanismo de defensa. Eligió la tercera, guardando la rabia como munición para más tarde.
Y el más tarde llegó. En un momento, un grupo de personas le preguntó a Borracha2 quién era Borracho1 en una foto familiar. Borracha2, con poca paciencia, lo señaló y comentó con ironía "Encuentren la diferencia", dándole dos golpes con el torso de la mano en la panza de Borracho1. La hostilidad estaba en su punto álgido.
Buscando un respiro, Borracha2 se aisló en el patio interno para fumar un cigarrillo. Borracho1 la siguió, como si nada hubiera pasado. Borracha2, dolida y con complejo de poca cosa, le comentó "Qué linda es Esta Chica". Borracho1, demostrando su aguda percepción, respondió "Sí, gracias por decirme eso". Borracha2, intentando mantener la dignidad, replicó "Hacen linda pareja", mientras por dentro pensaba en cómo esconder los colmillos que pugnaban por salir.
En otra escena, Borracho1 se acercó a Borracha2 mientras ella bailaba, pero la cara de pocos amigos de ella no seguía el compás. Un amigo de Borracho1, a quien llamaremos F, se le acercó a Borracha2 para pedirle fuego, arrancando con un "A ver, los tortolitos". Borracha2, con una amabilidad propia de un ataque de esquizofrenia, le pasó el encendedor a F mientras apartaba los brazos de Borracho1 de sus hombros al grito de "Tenés novia, Borracho1".
No puedo asegurar que los eventos estén en orden cronológico, pero sí que sucedieron. Según me contaron otras lenguas, ocurrieron más sucesos en paralelo. Sin embargo, me atengo a lo vivido, por fidelidad a la historia.
Clímax
El momento más hilarante de la noche: todos se fueron. Borracha2, sintiéndose libre de su papel de Maestra Miel o de Bree Van De Kamp, aprovechó para fumar un cigarrillo en el garage solitario. Borracho1 apareció de repente, en plan romántico/borracho/calentón, ya que Esta Chica se había ido. Borracha2, sintiéndose como una opción de segunda mano, le dijo a Borracho1 que se alejara. Cuando Borracho1 insistió en hablar, Borracha2, con voz solemne y fría, le respondió que estaba muy tranquila. Para hacerlo, utilizó sus artes de vampiresa, porque sabía que hablar con calma y firmeza reduciría las posibilidades de ser tildada de histérica.
La conversación continuó. Borracho1 le dijo que no se iría porque era su casa. Borracha2, zapateando, le respondió que entonces se iría ella.
Más tarde, cambiada y lista para el aeropuerto, Borracha2 volvió a su papel de Bree y compartió fernet con los amigos de Borracho1. De repente, Bree se convirtió en Hulk y fue a buscar a Borracho1, que dormía plácidamente en un sillón. Borracha2, con la intención de fastidiarlo, le dijo que L lo buscaba. Cuando Borracho1 fue a buscar a L, descubrió que nadie lo buscaba, pero al menos perdió el sueño.
Desenlace
La noche concluyó con un beso inconsciente y etílico entre Borracho 1 y 2, y un taxi que se llevó a las tres foráneas. Días después, Borracha2 se enteró de que Borracho1 quería ir al aeropuerto a pedirle perdón, pero gracias a la cordura de sus amigos, se evitó un accidente de tránsito.
Conclusión
Con el paso del tiempo, entre descargos y quebrantos, Boracho1 y Borracha2 volvieron a ser amigos. La moraleja es tan confusa que prefiero dejarla en manos del lector. Quizá sea, simplemente, no tomen tanto fernet. O tomen, tomen mucho fernet.









