las señoritas se ven mejor calladitas
::::::: ¿y por qué cuesta tanto decir las cosas? porque las primeras enseñanzas fueron a negar, a ocultar, a asumir que así son las cosas y antes no había espacio para pensar algo más, porque no teníamos las herramientas porque cuando chicas simplemente no opinamos, pero las sensaciones siempre quedan y eso no se racionaliza, pero siempre hay miedo, siempre está el miedo y la culpa a ser la que quiebra, la que desequilibra, la que interrumpe,porque eso no hacemos las mujeres, porque somos las que tenemos que estar armando toda construcción, porque tenemos que estar pegando todos los pedacitos de cada quiebre y uniendo cada trizadura, porque cuando decimos, todo se descentra y quizás nunca hubo centro, pero la normalización, el ocultar, y la omisión crearon ese centro imaginario, fuerte pero a la vez totalmente volátil, que a nadie le parecía seguramente pero que era más fácil hacer que era un acuerdo común, porque nadie quiere ser ese quiebre, ese desequilibrio, nadie quiere sentirse culpable por haber dado un paso diferente, por hacer visible otro punto, por haber marcado una cruz distinta en el mapa, y la angustia que viene después, porque sabemos que siempre es más fácil que abandonemos nosotras, siempre es más fácil que nos abandonen antes de encontrar cobijo un ratito después de tanto aguantar.












