La suit del hotel era un desastre, con personal entrando y saliendo conforme dejaban las maletas personales de Minjae en el suelo alfombrado, otros traían algunos snacks para el idol y otro puñado más le hacían saber que sus productos de belleza nocturna ya estaban también a su alcance. Con un carnet que los señalaba como personal del artista, es que todos entraban y salían, abandonando el lugar conforme los pretextos para estar ahí se acababan y solo dejaban al jefe de guardia de seguridad en la estancia. Era una habitación de hotel bastante grande, luciendo más a un departamento lujoso que otra cosa, una cocina pequeña junto con una sala de estar que tenían visión directa hasta una acolchada cama y un baño aledaño, un ventanal al costado izquierdo con vista al mar de Jeju donde estarían los próximos días filmando unos comerciales para una bebida refrescante para el verano. - —No hay forma que alguien pueda entrar por tu ventana — -Sanbaek pronuncia conforme se aleja del balcón que tenía una mesa de cristal para tomar el desayuno, cerrando el ventanal detrás de él para poder encarar al más bajo. Un par de gotas de sudor recorren su cuello desde atrás, perdiéndose en la camisa de cuello y el saco negro, ropas no propias para el calor de la playa, pero si para cumplir su papel como el cabecilla y responsable de la seguridad foránea. Minjae era una belleza que no se había podido tomar el atrevimiento de observar y disfrutar antes, pero ahora que la barrera entre ellos dos se rompió hace un par de semanas atrás, su cerebro de alguna forma le decía que era deseado tanto como Sanbaek le deseaba. - —Pero nunca debemos subestimar a tus fans, pueden encontrar la manera de escalar veinte pisos — -la adorable sonrisa con hoyuelos se coloca en sus labios, espalda recta y manos descansando detrás de su cuerpo.