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Antoine-Jean Gros: María Teresa Carlota de Francia, duquesa de Angulema (1816)
NUEVA AQUITANIA EN CLASE PREFERENTE
ESCUCHA EL PODCAST EN ESTE ENLACE. Puerto de La Rochelle. Fuente: Petit Bleu Photos. CC BY-SA 3.0 En el #CarreterayManTA del 20 de enero viajamos a a la región francesa de Nueva Aquitania. Para ello nos acompañó Loïcia Kerzhero, lectora de francés en Murcia y habitante de aquella tierra. Si deseas acompañarnos y conocer el suroeste francés, patear el casco antiguo y tapear a lo grande, sólo…
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Cuento de Navidad.
Ya lo sé, estamos completamente lejos de la Navidad, pero es un símil que he pensado que sería útil para explicaros lo que estos días pasa por mi cabeza.
La cabeza, o la conciencia, o uno mismo, es nuestro peor enemigo. La almendra. Es un peligro sobretodo cuando pasas el 90% del tiempo solo contigo mismo, ya que le das vueltas, para bien y para mal, a todo. Y más cuando tienes encima una presión con cara y ojos: hacer un cómic en 6 meses. Hacer. No “dibujar un poco, y ya lo acabaré”, no. Como todos sabéis me he puesto una meta, una montaña que coronar, y es acabar mi cómic durante la residencia de 6 meses que estoy llevando a cabo aquí en Angulema. En apariencia es algo sencillo si me atengo a las pautas establecidas: 5 paginas cada día hasta acabar todo el álbum, a nivel de boceto, algo que me tendría que llevar unos 2 meses. Los 4 meses restantes están esperándome para realizar los originales y preparar los archivos finales para poder imprimir una maqueta. Parece algo fácil si hay constancia y disciplina, ¿no?
El fantasma del pasado.
Mientras dibujo, mientras estoy en casa, cuando me despierto. En cualquier momento me visitan los fantasmas. El del pasado soy yo mismo y mis ideas antes de venir a Angoulême. Ese Chema del pasado, que a veces visito. Por una razón o por otra a veces reviso antiguas libretas o miro entradas antiguas de mi blog. Y llego a una conclusión un tanto derrotista; que sigo dibujando igual, que no he evolucionado nada. Sigo siendo el mismo pinta-monas de hace 5 años. Y este fantasma aparece cuando menos me lo espero, me dice solamente eso “sigues haciendo lo mismo”. Eso, inevitablemente se traduce en una presión incalculable que me obliga a dibujar cómo nunca lo he hecho, o al menos a intentarlo. Es una forma de entrenamiento, que evidentemente sirve para ver hasta dónde puedo llegar, pero lo que tengo que combatir es a ese fantasma. Claro que dibujo igual, soy la misma persona, y a mis ojos, el dibujo a evolucionado poquísimo, pero eso no tiene que ser síntoma de algo malo, estoy seguro. Lo único que hecho de menos del Chema del pasado, es quizás ese “me da lo mismo todo, dibujo por que me da la gana”, y no tener que estar presionado por dibujar algo en concreto, como ahora. Pero no deja de ser una evolución lógica, esto de ahora es “trabajo”, pero lo hago por que quiero hacerlo.
El fantasma del presente.
O la realidad golpeando de vez en cuando. Como ya he repetido, aquí me encuentro, encerrado, en mi mundo, dibujando. Hay días para todo. Dias en los que odio lo que he dibujado y acabo las 5 paginas a desgana, como cuando hacía los deberes mal para poder ir a jugar. Por otro lado, hay días en los que me siento orgulloso de lo que he hecho, me siento tranquilo y a penas tengo que pensar mucho para que vayan saliendo las viñetas. Y entonces hablo con la gente, y el ambiente suele ser un poco “pesimista”. Lo pongo entre comillas por que no es pesimismo del todo, pero lo puede parecer. He oído mucho cosas como “aquí hay mucha gente que dibuja” lo que significa que hay muuuucha competencia. También he oído “hay muchas editoriales, pero no tienen mucho dinero”. En definitiva, que a veces, cuando estoy en ese “estado de gracia” en el que me encuentro a gusto con lo que estoy haciendo aquí, me cae algún que otro jarro de agua fría que me desencanta un poco. Pero eso no me hace perder el norte. Para nada.
El fantasma del futuro.
Otro que viene de visita de vez en cuando. A todos nos gusta fantasear, y en mi cabeza aparece la imagen de un cómic acabado, ya editado, en montañas apilado. Editado en España, en Francia, en Italia... Y mi imagen con una sonrisa de “trabajo bien hecho”. BULLSHIT. Todo esto no creo que me lleve a visitar mi propia tumba como a Mister Scrooge, per casi. No es nada bueno, nunca, confiarse de nada. Ya me lo suele decir mi padre “no te fíes ni de la camisa que llevas puesta”, y es que el hombre tiene razón. Tenemos que dejarnos llevar un poquito, eso es inevitable, pero no hay que perder el rumbo del presente. Aquí y ahora. Es la única realidad. Y ahora toca dibujar aquí. Y punto. Puede que esté un poco loco, pero ahora solo me importa dibujar. Me disculpo de todos aquellos a los que no os esté saludando lo suficiente, ya tendremos tiempo para fiestas y esas mandangas.
En cuanto al cómic en si, he conseguido llegar a las 40 paginas, de hecho, ya tengo dibujadas 57. Nunca está de más apretarse un poco, por que tengo previsto estar unos días alejado de la mesa de dibujo, así que todo se compensará.
Antes os hablaba de que hay días en los que me siento “in the mood” para dibujar, pues aquí os dejo una pagina entera que me gusta mucho el ritmo que tiene, y lo que pasa.
Por otro lado, la gracia de este cómic que estoy dibujando es que está inspirado en la escritura automática. Fue así como concebí el guión, pero dibujar el guión tal cual haría que dejara de tener sentido, así que lo uso para tener una brújula. De esta manera hay un esqueleto que hace que la historia se aguante mas o menos, y también me deja improvisar cuando me da la gana mientras dibujo. Esto me ha hecho darme cuenta de que (puede sonar muy absurdo) me estoy leyendo mi propio cómic. El hecho de tener este margen de improvisación me hace irme a dormir sin saber cómo continuará al día siguiente, y mientras estoy intentando dormir imagino posibles giros argumentales para poder continuar dibujando al día siguiente. Ojalá esto siguiera así durante toda la concepción del cómic, pero como ya he dicho antes, hay que concentrarse en el AQUÍ Y AHORA.
Angoulême después de la lluvia. Finalmente he conocido la famosa lluvia Charantesa.
Un negocio inspirado en uno de los más famosos cómics de Hergé, y también uno de mis favoritos.
Entre pitos y flautas también dibujo para algún que otro encargo.
Y esta semana os dejo con el espiritu del bosque de al lado de casa (realmente parece que me haya vuelto muy loco...)
Vaya! Una TARDIS en medio de Angoulême!
Finalmente, el río.
Esta segunda semana de residencia he podido enfocar mejor mi proyecto. Me he puesto una norma; como mínimo, de lunes a viernes hacer 5 páginas diarias, a nivel de boceto. De momento lo he conseguido, llevo 20, o lo que es lo mismo, he finalizado el primer capitulo del cómic. Al estar a lápiz aun tengo tiempo de imaginar el color, el cual veo como mucho a 3 tintas.
Para dibujar el cómic me fijo en el guión que en su día escribí, pero si algo no me gusta o me apetece improvisar, cojo otro camino. Es justo lo que intento conseguir con esta historia, poder girarla de golpe, sin importarme el sentido o la lógica. Si que sigo unas pautas, para que haya una estructura general bastante solida, sobre la cual poder moverme tranquilamente permitiéndome alguna gilipollez (con perdón).
Al final, lo que busco haciendo este cómic, es disfrutar, siempre intentando “parir” una pieza que sea del agrado de los lectores. Pero vaya, que en el momento que me esté aburriendo, en ese momento, es cuando cambiaré radicalmente para divertirme, por ejemplo, dibujando viñetas por puro placer estético, sin que tengan que ver con el argumento. Algo muy raro, lo se. Pero para eso estoy aquí, para experimentar. Si de todo este follón de hacer lo que me gusta, pero volviendo al cauce y saliéndome si me aburro, saco algo bueno, tendré lo que quiero.
Aquí podeís ver a un gran amigo que he conocido estos días, El Arbol, lleno de sabiaduría y poderío.
Por otro lado, esta semana he conocido al tercer residente con el que comparto espacio, Nylso. Junto a él y a Jorj, estoy en la tercera planta de la Maison, en el tejado básicamente, con pizarra y ventanucos. El ambiente es muy tranquilo, de hacer cada uno lo suyo. En la misma planta están Jessica Abel y Lucas Varela, pero en espacios individuales.
Esta no es la Maison eh! Es un edificio precioso que he encontrado en uno de mis paseos matutinos.
El pasado jueves, los chicos de la segunda planta prepararon una mini fiesta por la tarde para los nuevos residentes, entre los que me encuentro yo y Aidan, una Sanfrancisqueña (dudo que exista este gentilicio pero me da lo mismo) que ha venido por 3 meses. Tuve la oportunidad de conocer, o al menos, contactar, con más chicos y chicas de la Maison, aunque soy muy malo para los nombres y apenas los recuerdo. Lo que si hice fue sacar a pasear mi inglés de provincias... Lo cierto es que lo tengo bastante oxidado. También pude hablar con Matt Maden, (en un perfecto castellano por su parte) y con Jessica, y me anunciaron la llegada al día siguiente de un nuevo dibujante, el nuyorquiano (que bien me lo paso) Ron Wimberly, el cual iba a ser (y es) mi compañero de piso.
En efecto, me encontré al "Caballero Negro", todavía con todas sus extremidades.
Así que desde hace dos días ya no estoy más solo en el piso, ahora ya hay un poco más de vidilla y me estoy hinchando a hablar en inglés, haciéndome unos líos con los tiempos verbales que no veas, pero bueno, intentándolo (¿¿como narices se pronuncia Bought?? Cuando lo digo parece que tenga una zapatilla en la boca...).
Entre otros encargos y movidas barcelonesas, este fin de semana por fin he sacado la cabeza un poco más, me he acercado al rio y he podido disfrutar de la naturaleza, cosa que intento hacer bien pronto por las mañanas, ya que una vez entro en la Masion ya no hay quién me saque. También me he paseado por un mercadillo en busca de algún vinilo, pero solo tenian libros, muebles y algún cómic.
En fin, esto es todo por esta semana, a ver si la siguiente os puedo decir que ya tengo 40 paginas abocetadas.