Adelanto el alivio
Me adelanto las pastillas,
como quien corre tras un descanso
que no llega.
El cuerpo duele,
pero más duele el alma,
más duele el recuerdo
de haber confiado.
Lloro,
con la garganta hecha nudo
y el corazón deshecho.
No quiero que nadie más
conozca mi historia,
porque quienes lo hicieron,
la rompieron.
Llevo una vida
que no elegí,
que me pesa en los hombros
y se clava en el pecho.
No sé por dónde empezar,
no tengo los medios,
ni el coraje.
Me siento ahogada
en un mar sin orillas,
gritando en silencio,
esperando —tal vez—
que en algún rincón del tiempo
nazca una luz
que me devuelva
el aire.











