Querid@ Anonim@.
Me perdí.
Si, lo admito, me perdí.
Me perdí en su sonrisa, en sus arco de Cupido, en sus ojos, que me parecen más adictivos que el mismo café. Me perdí en su increíble forma de ser, en su talento y en su forma de ver el mundo.
Desea un bien para todos, y yo deseo un bien para el/ella. Y no es perfect@, pero si por mi fuera, los dioses le tuvieran envidia.
Me frustra un poco saber que me perdí, porque sabía que pasaría, esa persona es como una maravillosa melodía tocada por el mejor músico. Y yo soy un/a fiel espectador/a que desea y anhela poder llegarle a los talones.
No quiero confundirlos, porque esto no se basa solo en admiración, va más allá de eso, va hacia lo incomparable, inexplicable y puro. Es una mezcla exquisita de sabores que explotan en tú paladar. Es una musa perfecta y ¿Quien soy yo como para negarme a retratar tal maravilla?.
Su forma de mirar al mundo no se compara a la forma en la que me mira, y ni hablar de como yo lo hago, ¡Es inefable la forma en la que me sorprende con simples acciones!, porque hasta su misma voz es un cántico sagrado para mis oídos.
El amor, uno de los mayores miedos de este/a poeta frustrad@, ha llegado a mi vida y no tiene intenciones de irse por una gran temporada. No puedo negar que me aterra la forma en la que haces que mi mundo vibre de felicidad ante tú presencia, pero tampoco voy a negar que ningún miedo tiene comparación al que no podamos estar juntos.
Y me parece ilógico tener tantas emociones por algo que sé muy bien, será pasajero. Pero de nada sirve pensar en el tiempo si tú con solo mirarme lo haces eterno.
No me quiero extender hablando sobre tus cualidades, tus perfectos defectos o sobre lo mucho que me encanta tu persona, ya que esto va más allá de lo físico y escribiría un libro completo sobre tí.
Pero sin embargo quiero recalcar que literalmente me perdí, me cambiaste, no soy yo, soy un/una loc@ de amor por alguien fugaz, como todos. Soy un lobo amando cada centímetro de su Luna y aunque me lleno tontamente de inseguridades, por tí me jugaría todo un partido de fútbol sabiendo que no soy buen@ en dicho ámbito.
Y sin más se despide esta alma ilusionada, y encantada. Un alma hechizada por el mismo Dios, Eros. Seguiré contando tus lunares y seguiré analizando tus expresiones hasta que te aburras de mi, porque para mi este loco amor desenfrenado no es normal.














