Send me a 尻 for my muse’s reaction to yours slapping their ass.
Lyn se encontraba caminando por los alrededores de lo que era su nuevo hogar o lo que sea que fuese ese pedazo de bosque en el que estaba metida, no es que lo odiara o algo por el estilo, sino que estaba preocupada, sabía bien que tarde o temprano su existencia le traería problemas a ese par de dragones y honestamente, no quería eso. Ulrrich y Xanthe eran diferentes, pero cuando estaban los tres juntos funcionaban de una manera bastante graciosa y hasta cierto punto especial; se quedó de pie y levantó la mirada al cielo, ese basto y cálido cielo que la alumbraba ¿Sería posible que tuviese una oportunidad de redimirse?
Estaba tan centrada en la vista que tenía ante sus ojos que se olvidó de todo y…grave error, el sonido hueco del golpe contra su piel le trajeron a la realidad rápidamente y no tardó nada en tomar una de sus dagas favoritas y girar para cortarle la garganta a su atacante pero se detuvo al ver de quién se trataba. Lynette suspiró pero no bajó su arma.
—Tienes suerte de que tenga buenos reflejos o ya te hubiese hecho pedazos — fue lo primero que salieron de sus finos labios, poco después retiró su mano y guardó aquella cuchilla en una funda que había en su torneada pierna, Lynette se quedó viéndole fijamente, ya había pasado cerca de un minuto y… —¿Hasta cuando me vas a tocar el trasero? No es momento para eso, debemos asegurar el perímetro…tal vez, si terminamos temprano, pueda recompensarte muy bien, dragón~ —murmuró con un tono sedoso mientras se inclinaba sutilmente dejando ver un poco de lo que su nada discreto escote estaba mostrando.
¿Que si lo estaba seduciendo? Claro que sí, aprendió a tratar a ese dragón a la mala, justo como ahora.