No hay dolor. Es fácil, rápido y mecánico. Tiro las fotos al suelo, los recuerdos, los "te quiero" y las canciones susurradas al oído. Con fiereza las piso, las aplasto y las trituro, dejando que los cristalitos sueltos de los marcos vuelen como las lágrimas que descienden por mis mejillas.
Corazón de mariposa -Andrea Tomé



















