"Le ruego y pido a dios… que me haga perder la vista, porque a cada lugar al que voy siempre la miro, ahí, esperándome…
Le ruego y pido que me haga perder el sentido del olfato, porque con cada mujer con la que estoy, me recuerda a ése aroma suyo, fresa caramelizado…
Le ruego y pido que pierda la movilidad de mis manos, porque soy incapaz de dejar de escribir lo que nunca le dije, que estos sean los últimos versos que le escribo…
Le ruego y pido que pierda el sentido del oído… porque la brisa del aire y de las melodías me hacen recordar su voz cuando me decía que me quería…
Le ruego y pido que pierda mi laringe, así ya no le cantaré todas las noches con la esperanza de que vuelva…
Te ruego y pido señor, que me quites la vida, porque aún a pesar de todo eso, no dejo de pensar en ella…
Te ruego y pido señor, que desgarres, castigues y quemes mi alma con el mismo sufrimiento que cargó para olvidarla...
Te lo pido a ti porque soy un cobarde. Fui cobarde para amarla y soy un cobarde para olvidarla…"