Día 5: Abril 9 de 2018, Centro Comunal y Cultural APROFE - 40 y la B - Adolescentes
El Centro Comunal Comunitario de APROFE ubicado en la 40 y la B es un lugar amplio, con aulas, una cancha de fútbol, una tarima con un espacio techado amplio y fresco, un lindo lugar para que la comunidad de todas las edades que vive en el Batallón del Suburbio pueda recrearse y desarrollarse.
Utilizando una gran mesa en el centro del espacio techado, colocamos nuestras telas y pudimos conversar en su mayoría con 20 adolescentes aproximadamente, de entre 11 y 18 años, así como una niña de 7 años, una madre de familia con su hija de 20 años quienes se unieron también. Este grupo de chicos son llamados Promotores y reciben una gran variedad de talleres sobre distintos temas, como educación sexual, violencia de género, medio ambiente, valores, baile, deporte, arte, etc. Gracias a esa formación, pudimos constatar que los chicos tienen muy claro cuánto valen, quiénes son y lo que quieren, que es algo importantísimo siendo adolescentes, una época en la vida de todos que no es nada fácil. El trabajo logrado por el centro se lo puede reflejado en unos chicos fuertes y capaces, quienes disponen de las herramientas correctas para sobrevivir en el mundo actual con sus dificultades y virtudes.
En este espacio seguro de conversación, pudimos rescatar las siguientes historias:
- Una chica comentó que nunca había sufrido violencia física pero si sicológica por parte de su hermano mayor. Sus papás les dejaban tareas por hacer a los dos y él siempre la obligaba a ella hacer las cosas de la casa porque decía “tú eres mujer y tienes que lavar la ropa, los platos”. Hasta que hace poco en el colegio les dieron una charla de “Ni una menos”, sobre violencia de género, cuando ella preguntó sobre esto que le pasaba en su casa, la profesora le dijo que no tenía que aguantar ese maltrato más. Así que eso le abrió los ojos y la empoderó a decirle a su hermano “No, eso yo no lo voy a hacer y punto”. El chico le dio las quejas al papá y el papá la reprendió y ella pudo responder muy segura “No, ustedes nos mandan tareas a los dos, él también tiene manos para hacer lo mismo que yo hago.” Al final el papá entendió y el chico terminó haciendo sus obligaciones que le decían sus papás.
- Una chica contó que su prima iba caminando por la calle y un hombre mayor, sin camiseta, le mostró su pene y le dijo “mira lo que te espera”. Ella le gritó “estúpido” y ella aceleró el paso. El la correteó con su pene afuera. Cuando llegó a la casa le contó al papá y él le tomó la foto al tipo y puso la denuncia.
- Otra chica contó que cuando los hombres le gritan groserías en la calle solo porque anda en short, ella se les para y les responde. Un día que salió a la calle, se encontró con un amigo del tío, de 25 años más o menos. Él le preguntó su nombre, pero por el tono en que utilizó no le respondió, siguió caminando y lo ignoró. Al regresar a su casa, vio que el tipo la había agregado al Facebook y empezó a escribirle por ese medio. Le decía “Dime como te llamas, háblame, ¿cómo estás?” Ella le escribió que por favor no le escribiera más, pero él insistió “qué bonita estás, qué lindas piernas tienes, tus pechos son muy lindos.” Ella le escribió “no sé de qué pechos hablas, si no tengo nada” Entonces ella se puso muy molesta y le dijo “no me escriba eso, por favor, no me diga esas cosas, que le voy a decir a mi papá y a mi tío.” Y el chico no le creyó así que les contó a ellos y su papá no le creyó pero el tío sí. Le tuvo que enseñar los mensajes al tío y él le fue a reclamar y nunca más le volvió a escribir.
- Otra muchacha contó que en el colegio a las mujeres no las dejaban jugar futbol ni basket porque era “para varones”. Solo podían ser cheerleader. Esto le molestaba mucho porque a ella le gustaba el basket, pero nunca ninguna tuvo las agallas de decir o hacer algo al respecto, porque era “ella contra todo el colegio”. Solo jugaba fuera del colegio basket, era la única manera, y ella sentía que esto era muy injusto.
- Una chica preguntó qué es violencia de género y le explicamos que es aquella agresión que ocurre por el simple hecho de ser mujer. Pregunto “entonces ¿una mirada morbosa es violencia?” y le respondimos que sí. Ella dijo “ah, no tenía ni idea.”
- Se armó dos debates encendidos entre dos chicos. Al preguntarle a la chica sobre el maltrato a la mujer, ella respondió “Eso está mal y debe de acabar. Pero depende mucho de nosotras de darnos nuestro lugar. Muchos hombres abusan de nuestra inocencia porque creen y siempre hemos sido catalogadas como el género débil y por eso nosotras debemos demostrar que somos fuertes, que podemos y que somos iguales que ellos.” Entonces el chico al escuchar esto dijo “pero es que ustedes también se merecen ser maltratadas.” Ella dijo “estás mal, estás loco.” Él le contestó “si, porque ustedes son malas con nosotros, dicen que nos aman, con su belleza nos envuelven y nos tratan como juguetes. Después nos abandonan y quedamos sufriendo.” La chica indignada le dijo “¿Y cuándo ustedes hacen eso? Hay mujeres y mujeres, así como hay hombres y hombres. No puedes generalizar. Aunque también muchas veces, ustedes hacen eso con nosotras también, nos usan, y nos dejan.”
- Al preguntarle a un chico “¿Has maltratado en alguna ocasión a una mujer?” Él contestó “maltrato físico no, pero psicológicamente sí. Porque mi ex antes me decía que me quería. Ella era súper bonita. Pero después me dejó por otro chico. Eso me dejó pensando que ella es una grilla, como la mayoría de ustedes.” Una chica escuchó esto y se puso muy molesta y le dijo “Cállate y deja de hablar huevadas.” Tratamos de mediar para que no se levanten la voz y no hayan insultos. La chica respondió “Es que por hombres como él es que el país está como está; ¡él es un machista!” y él le dijo “Yo no soy un machista, nosotros somos lo que ustedes han formado.” La chica dijo “Ya no te voy a hablar.” En privado se le preguntó un poco más al respecto, tratando que reflexione sobre su postura, diciéndole que necesitaba informarse más sobre el tema. El respondió “Es que todas ustedes tienen lo que se merecen. Sí, hay mujeres que luchan por lo que quieren y son buenas mujeres, es porque ellas se han educado y han podido. Pero también hay otras que no valen nada.” Justo ahí llegó el refrigerio y no pudimos seguir conversando.
- Un chico, uno de los menores, dijo que él no le gusta maltratar a las mujeres ni quería ser como esos hombres malos. “Mi familia me ha enseñado a respetar a todo el mundo. Yo soy bien travieso pero a mi si me gusta respetar a las personas y más aún a las mujeres, porque yo vengo de una mujer y cuando yo sea grande no quisiera que a mi hija le hagan eso, que le peguen o les griten”.
- Un chico contó que él tiene dos hermanas que se hacen respetar. Su papá es un poco machista y a las hermanas las manda siempre a lavar los platos y esas cosas. Y a él no le gustaba eso porque ellas son menores a él. Además poco a poco se dio cuenta que él también puede planchar o lavar y ayudar en los quehaceres del hogar. Ahora apoya más a sus hermanas y entiende el trabajo duro de su mamá, que le toca mantener la casa, limpiar y trabajar; mientras que el papá solo trabaja en la oficina y luego en la casa no hace nada.
Muchas gracias a mi equipo de trabajo de ese día:
Alexandra Ibarra - Fotógrafa
“Este material se realizó como resultado de la Convocatoria pública nacional para proyectos artísticos y culturales 2017-2018 impulsada por el Instituto de Fomento de las Artes, Innovación y Creatividades”.