El camino
Creo que como todos los temas que he venido a tratar aquí, es un tema delicado y muy personal, pero quiero compartirlo porque ha sido una decisión muy difícil y muy probablemente con un trasfondo que nadie quisiera tocar o aceptar.
La verdad es que toda mi vida nunca he estado feliz con mi cuerpo, por más que intente aceptarlo en todas las maneras posibles, jamás ha sido algo con lo que yo he sido feliz. Ya desde la primaria yo había sufrido de mucho bullying por parte de todos mis compañeros y si, quizá mi actitud tenía muchísimo qué ver con la forma en que me trataban, pero en verdad...yo era solo una niña. Hasta la fecha hay muchas cosas que no recuerdo de mi crecimiento, muchas personas me han querido meter en la cabeza que quizá estoy bloqueando algo mucho peor de un simple bullying de niños de primaria, pero yo sigo negandome a la idea. Pues bien, la verdad es que yo jamás quise volver a saber de esos compañeros, de esas personas y si, muy probablemente podemos decir que ellos también eran unos niños, pero dentro de esa escuela en la que estuve, jamás, jamás hicieron nada por mi las autoridades, no ¡incluso la que era la psicóloga del colegio siempre me trato muy muy mal! y entonces, una misma se empieza a preguntar ¿es por mi cuerpo? ¿es por qué soy gorda? ¿es porqué no soy rica? ¿es por mi actitud? pero bueno, yo que iba a tener consciencia de la actitud a esa edad. Pero en fin, crecí con el sobrenombre de ballena. Y cual animal marino, me protegí.
La preparatoria fue un giro inesperado, perdí el poder del dinero y la familia. Y entre una depresión muy fuerte; no comía y si comía era un chocolate y fumaba. No dormía y si dormía eran dos horas al día o todo el día. Por supuesto...mi cuerpo se fue a la quiebra y mi sobrenombre me persiguió.
No fue hasta la universidad que preste atención a mi, a mi cuerpo y a mi recuperación en cada aspecto; de verdad, pasé desde nutriólogos, hasta entrenadores de alto rendimiento, psicólogos, psiquiatras. Pasé por todos los doctores posibles para lograr sacar mi cuerpo y mi alma adelante, me costó mucho. Nos costó mucho. Y bueno, hasta la fecha había logrado mantener un cuerpo mas o menos estable, muy dentro de mi cabeza todavía existe la inestabilidad de pensar que alguien me quiere hacer daño...dentro de mi cabeza todavía guardo algunos secretos que no logro descifrar.










