¿Qué sería de la vida sin el café?
A muchas, muchas personas nos encanta el café, en el mundo se consumen 1,6 mil millones de tazas de café al día!!! Muchos países lo producen, claro está que en algunos es de mejor calidad y más conocido, además unos tiene la cultura del cultivo y el consumo más marcada, como lo es en el caso de mi hermosos país Colombia.
Me hice esa pregunta de que sería de la vida sin el café ya que leí sobre un estudio del Jardín Botánico Real de Kew(Londres) el cual nos alerta. Debido al cambio climático, la variedad de café de mayor consumo, el café arábigo, podría desaparecer en 2080.
“La historia del café arábigo está salpicada de enfermedades, pestes y problemas de productividad, y los cultivadores siempre han acudido a la naturaleza y la diversidad genética para enfrentarse a ellos”, afirma Aaron Davis, director del programa de investigación sobre el café del Jardín Botánico.
Para que me entiendan un poco mejor les comento que el café arábigo es fundamental para la industria, pues representa el 70% de la producción mundial. Claro que existen otras plantas deliciosas de café como por ejemplo, la robusta, pero ésto es más cuestión de gustos y el café arábigo es por excelencia el favorito de la mayoría. Debido al cambio climático las plantas de éste café podrían desaparecer en una tercera parte y eso sin contar la de-forestación que puede aumentar el porcentaje.
Pero en éste estudio no sólo nos asustaron, también plantearon soluciones,por ejemplo el director del programa de investigación sobre el café del Jardín Botánico dice: “Queremos descubrir qué ocurriría si no hacemos nada y qué es lo que podemos hacer”, “Si somos pro-activos podemos evitar una situación devastadora”.
El estudio pide que se protejan éstos cultivos y además expone algunas medidas con acciones conservacionistas para que esta planta tan importante de café pueda sobrevivir.
Cuidemos nuestro medio ambiente, protejamos nuestro entorno, nuestras plantas, nuestros cultivos, nosotros somos los beneficiados y a la vez los perjudicados. Está en nuestras manos