Seúl, Corea del Sur. 2017. Carta para Sunho.
Sunho,
No sé cómo comenzar esta carta, así que iré directo al grano: me gustas.
De haber podido evitarlo, lo habría hecho. Cuando me di cuenta de lo que sentía, ya era muy tarde.
Verás, nunca me ha gustado nadie antes, así que no supe identificarlo fácilmente, y creo que intenté ignorarlo de todas las formas que pude, pensando que si me enfocaba en otras cosas, dejaría de pensar en ti. Me di cuenta de que no es tan fácil. Aún si trato de ocupar mi mente con cualquier cosa, siempre terminas en mis pensamientos. Es un poco molesto, a decir verdad.
Estoy acostumbrada a estar sola. Creo que tú eres la primera persona que se acerca a mí por voluntad propia, sin intenciones de querer algo de mí, como la tarea, o ayuda para estudiar. Quizás por eso fui grosera contigo al inicio, porque pensé que solo querías hablarme por conveniencia… Imaginarás mi sorpresa cuando descubrí que genuinamente te caía bien.
¿Será muy tarde para disculparme por eso? Creo que nunca te pedí disculpas por haber sido tan fría cuando te conocí. Te lancé mi bebida cuando me hizo enojar tu insistencia en querer conocerme, y aún así no hice que te alejaras.
Lo siento, Sunho. No te comprendía, y creo que aún no consigo hacerlo del todo.
Ahora quiero disculparme una vez más por enamorarme de mi primer amigo. Sé que no te gusto, pero está bien. Sería egoísta pedirte que, de pronto, dejes de pensar en mí como una amiga, y me veas de otra forma.
Está bien, porque nunca leerás esto, y yo aprenderé a vivir hasta que el sentimiento desaparezca, eventualmente.
— Injoo.












